Acoso escolar: 12 percepciones erróneas

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acoso escolarCon el inicio del curso escolar, y tras unos meses de aparente calma, el bullyng vuelve a ser centro de interés mediático. Conocemos los casos más alarmantes, pero la realidad es que el número de alumnos que sufren acoso escolar en el mundo asciende al 2% y en España, la horquilla se sitúa entre el 9 y el 24%. El problema, que afecta en un principio al mundo educativo, se extiende más allá de las aulas e incide con especial intensidad en las plataformas digitales.

Dentro del Plan Nacional para la Prevención Escolar, la Asociación Española para la Prevención del Acoso Escolar (AEPAE) ha lanzado la campaña de sensibilización “12 percepciones erróneas sobre el acoso escolar”. Una desmitificadora reflexión basada en la experiencia de atender a 4.000 víctimas de acoso a lo largo de 15 años, que Enrique Pérez-Carrillo de la Cueva, Presidente de AEPAE y Director del Plan Nacional para la Prevención del Acoso Escolar, nos explica en este post.

“Cualquier niño o adolescente puede sufrir acoso escolar si la singularidad y la oportunidad le ponen en el foco. No existe un perfil concreto de víctima ni de acosador”.

  1. Son cosas de niños. No pasa nada.
    “Se suele pensar que los conflictos entre compañeros forman parte del juego, que forma parte de la vida y ayuda en el desarrollo de la persona. Sin embargo, el acoso escolar no sólo no es un juego ni es divertido para la víctima, sino que además puede dejar secuelas para toda la vida. Es un fenómeno lamentable que los padres de las víctimas colaboran en la medida de lo posible para buscar soluciones, mientras los padres del acosador minimizan el suceso.”
  2. Es parte de su crecimiento, los niños pequeños no acosan.
    “El aprendizaje con sufrimiento pertenece a un modelo educativo arcaico. No es necesario sufrir maltrato para comprender que la vida es, a veces, difícil. Aunque la incidencia del acoso escolar es mayor a los 7, 8 y 9 años, no hay que confundir la intencionalidad con la conciencia de daño. Un niño de 6 años puede acosar a otro si, por aprendizaje negativo, percibe que consigue un beneficio al hacerlo.”
  3. Sólo le pasa a los tímidos e introvertidos.
    “Después de intervenir 4000 acosos, sabemos que se dan dos circunstancias que ponen al niño en el foco: la singularidad por cualquier motivo (orientación sexual, aspecto físico, altas capacidades intelectuales, etc.) como factor de riesgo; y la oportunidad. Un caso tan insignificante como que un niño llegue tarde a clase y, por los nervios, se caiga frente al grupo, puede provocar que los otros se rían de él y que posteriormente ese proceso continúe. Tu hijo también puede ser una víctima. No existe un perfil concreto de víctima ni de acosador.”
  4. No hay que hacer caso al acoso. Termina desapareciendo por sí solo.
    “En este caso, el centro escolar y los padres restan importancia, cuando el acoso nunca desaparece por sí solo, si no se interviene. Además, sólo se considera bullyng y se reacciona cuando se producen agresiones físicas, como moratones, heridas, etc. Debemos tener en cuenta que el acoso puede ser verbal, físico o psicológico y en el 90% de los casos, es psicológico: hostigamiento verbal, intimidación, amenazas, coacciones, exclusión social, bloqueo, estigmatización. Y solamente el 10% del acoso escolar es físico. Los daños psicológicos varían según el niño: estrés postraumático, depresión, somatización, ansiedad, ideas suicida, cambios en la personalidad y disminución de la autoestima y del rendimiento escolar.”
  5. Si no pasa muchas veces, no es acoso.
    “No debemos esperar 6 meses para considerar que existe bullyng. La primera ocasión en la que un niño es acosado puede ser un hecho aislado; la segunda, casualidad; pero la tercera vez, es sistemático, por lo que hay que considerarlo como tal. Además de la frecuencia, la intensidad es un parámetro tan o más importante.”
  6. El acoso escolar ha existido siempre.
    “El acoso ha existido siempre, pero los niños de ahora acceden a las redes, se divierten con juegos que premian la violencia y no respetan ni a sus padres ni a educadores. Es preciso tomar conciencia de que el bullyng no hace al niño más fuerte y, por el contrario, puede destrozarle la vida para siempre.”
  7. El colegio ha hecho lo que debía, ha abierto el protocolo.
    Cuando se produce un caso, el centro abre el protocolo, pero nos encontramos con dos problemas. El primero, que cada comunidad tiene su propio protocolo; el segundo, que éstos son demasiado genéricos y administrativos. Es cierto que hay escuelas que actúan correctamente, pero en 8 de cada 10 casos se interviene tarde. En las escuelas no hay prevención, los protocolos de intervención no especifican los tiempos ni las personas responsables de aplicarlos. Cuando se abre el protocolo, los tiempos se alargan excesivamente y AEPAE considera que los plazos para intervenir deben prolongarse como mucho  1 semana, e informar inmediatamente a la familia si es acoso o no y qué medidas van a tomarse. Los protocolos son reactivos y se ponen en marcha cuando la casa se quema.
  8. Mi hijo no acosa, eso es imposible.
    “Los padres del acosador no ayudan en el proceso de educación de su hijo. Hemos de saber que el niño acosa porque obtiene algún tipo beneficio: ser más popular en el grupo, robar objetos (rotuladores, gomas, libretas), conseguir lacayos, lograr mayor poder y reconocimiento en el grupo…”
  9. ¡Cómo no me he dado cuenta de que mi hijo sufre acoso!
    “Es necesario que los padres aprendan a reconocer las señales de alerta, de la más leve, como no querer ir al colegio, hasta la más traumática, que sería el suicidio, el niño puede manifestar insomnio, pesadillas, irritabilidad, miedo. Hay que estar alerta a toda esta sintomatología.”
  10. No hay nada que hacer. Los niños no tienen responsabilidad penal hasta los 14 años.
    “Ocho de cada 10 acosadores se van de rositas por este motivo. En AEPAE proponemos que las medidas preventivas se implanten en Primaria y que las sanciones sean educativas.”
  11. Cambiar de colegio a la víctima es la mejor solución.
    “No estamos de acuerdo en que esto sea lo mejor. Si a un niño que sufre acoso escolar le cambiamos de escuela, le estamos revictimizado, cuando lo necesario es dotarle de herramientas para emponderarle y aumentar su autoestima, para que sienta que es capaz de defenderse ante el acosador.”
  12. Expulsar al acosador es la forma de corregir su actitud.“En AEPAE creemos que las sanciones que se apliquen al acosador no deben ser punitivas, sino educativas, para trabajar conceptos como empatía, asertividad, resolución pacífica de conflictos, compasión, compromiso de cambio, o control de los impulsos.”

Yolanda Sarria Viñolo

 Yolanda Sarria Viñolo

Periodista

Psicologia online

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