¿Qué actividad extra escolar me toca hoy?

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actividad extra escolar En estas fechas, la oferta de actividades extra escolares se dispara y los padres andan ajetreados combinando horarios, entradas y salidas. Soy consciente de que los horarios escolares tienen un papel condicionante en este asunto y compaginar la vida escolar con la laboral y familiar es muy complicado.

En algunas edades, la práctica de estas actividades puede resultar incluso recomendable pero no podemos ignorar que en la etapa infantil  la jornada escolar es intensa, con un sinfín de actividades de lo más variado. Y no podemos, ni debemos, añadir más actividades con un objetivo “académico”. Lejos queda ese concepto de que en Educación Infantil los niños no hacen nada y se limitan a jugar.

La etapa de Educación Infantil (llamada hace unos años etapa Preescolar) tiene unos contenidos propios, secuenciados y estructurados de forma que sean pedagógicamente asequibles y a su vez atractivos. No me extenderé aquí sobre el desarrollo de estos aprendizajes, pero sí haré un llamamiento a considerar que su jornada es plenamente escolar y por tanto compleja.

No soy ajena a la realidad que acompaña a los peques a su salida del cole. Parecen inagotables, con energía para muchas más horas de actividad. Pero no es correcto por ello concluir que debemos “agotarles” para conseguir que lleguen cansados a casa y caigan rendidos en su cama.

Cuando sometemos al niño a un sinfín de actividades, me refiero a actividades dirigidas, lo estamos educando de tal forma que su tiempo debe estar siempre ocupado. Siempre hay una actividad programada. Siempre está dirigido . Pero ¿en qué momento dejamos espacio para jugar? Y por jugar me refiero a ese espacio y tiempo en el que el niño se reencuentra consigo mismo y con su imaginación. Donde desarrolla historias, personajes y situaciones que le permiten crecer interiormente.

Y alguien me dirá “sí, pero es que mi hijo no sabe jugar”. Pero ¿le hemos dado tiempo y ocasión para hacerlo? Un niño que crece saltando de aquí para allá de la mano del adulto para completar un horario, para rellenar tiempos, será en breve un niño estresado. Y entonces nos alarmará su inquietud, su hiperactividad, su incapacidad de concentrarse y todos aquellos síntomas que a los educadores nos preocupan en el desarrollo evolutivo del niño a medida que se hace mayor.

Un niño que crece saltando de aquí para allá de la mano del adulto para completar un horario, para rellenar tiempos, será en breve un niño estresado.

Sin ánimo de asustar, sino más bien de prever, podríamos concretar unas acciones que favorecen el equilibrio emocional de nuestro niño en esta etapa:

  • No debemos prolongar la actividad escolar más allá del horario establecido por el colegio.
  • El niño cumple ya con unos objetivos académicos en su día a día en el aula.
  • No es aconsejable introducir contenidos que fuercen a “seguir aprendiendo” una vez terminada la jornada escolar.
  • Existe la creencia generalizada de que “los niños a esta edad son como esponjas por la facilidad de absorber nuevos conocimientos”. Este concepto justifica que se sature al niño con diferentes aprendizajes: idiomas, música, baile, etc.  Y no debería ser así.
  • Si optamos por el planteamiento de una actividad extra escolar, debemos escuchar y tomar en cuenta el interés que el niño pueda mostrar por ella. Bajo ningún concepto esta actividad debe ser “aquello que yo no aprendí” .
  • En caso de la existencia de hermanos, asegurar que la decisión es individual y no venga afectada por conveniencia de horarios y/o desplazamientos.
  • El juego desempeña un papel fundamental para el crecimiento interior y debemos dejar espacio y tiempo para su desarrollo.
  • Llegar a casa a una hora aconsejable para practicar esos hábitos diarios necesarios y que progresivamente el niño irá interiorizando ( juego, conversación, ducha, cena, cuento…)
  • El niño necesita el tiempo necesario y el entorno adecuado que le permitan disminuir la intensidad de su actividad y acercarse a un ritmo de reposo y descanso.
  • Es muy importante crear el espacio y el momento donde interactúen los miembros de la familia (restando tiempos a la TV., móviles, etc,) para comentar cómo ha ido la jornada. Esto a la larga aporta importantes beneficios.

Carme Pau

Carme Pau Gómez

Pedagoga

Colegiada 1845

Pedagogo online

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