Entrevista al Doctor Estivill: “Los niños no reciben educación en hábitos ni en rutinas del sueño”

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Tras una etapa caracterizada por la flexibilidad de horarios y a escasos días del inicio escolar, la rutina del sueño es uno de los hábitos que más cuesta retomar en los niños. Para facilitar esta etapa de transición y conocer un poco más sobre el sueño infantil, hemos hablado con el Dr. Eduard Estivill, Especialista Europeo en Medicina del Sueño y autor de libros tan conocidos como El Método Estivill, o, Niños descansados, niños felices.

¿De qué manera los padres podemos facilitar que nuestros hijos reanuden su rutina de sueño?

Lo único que debemos hacer es procurar un cambio progresivo; es decir, adelantar cada día al menos 15 minutos las rutinas de la noche, comida y acostarse, hasta conseguir que inicien el sueño sobre las 21 h., si se levantan a las 8 h. de la mañana.

Se dice que los niños de esta generación son los más estimulados de la historia. ¿La hiperestimulación afecta al sueño?

Los niños están hiperestimulados, pero, contrariamente a lo que sucedía anteriormente, no reciben educación en hábitos ni rutinas del sueño. Está de moda dejar que los niños hagan “lo que quieran” y que no se les pueda contrariar. Esto provoca que no conozcan límites y presenten baja autoestima, con escasa resistencia a la frustración. Las consecuencias las vemos cuando los niños se van haciendo mayores mayores y tienen problemas de conducta y de adaptación escolar. Y sobre todo, se relacionan mal con sus padres. Y cuando llegan a la adolescencia, es muy difícil enseñar valores.

¿Qué medidas debemos tomar para proteger a los niños de los efectos de las nuevas tecnologías?

Las nuevas tecnologías son necesarias si controlamos su uso. Ya hay muchísimos niños adictos al móvil, tablets u otros artefactos que siguen el patrón de sus padres. Utilizar el móvil para que el niño “no moleste” o se esté quieto es un gran error. Pero, sobre todo, las nuevas tecnologías son nocivas por la luz blanca que emiten y que, cuando llega al cerebro, anula la producción de melatonina, sustancia que avisa a nuestro reloj biológico de que es la hora de dormir. Dos horas antes de acostarse, es preciso que adultos y niños apaguen todos los aparatos. Y no podemos pretender que los niños nos hagan caso si nosotros no practicamos con el ejemplo, pues ellos siguen los patrones que les enseñamos. Hay padres responsables, que saben inculcar buenas normas y rutinas con valores. De modo que si un niño come bien, duerme bien o se porta bien, el mérito es de los padres. No hay “loterías”.

Está de moda dejar que los niños hagan “lo que quieran” y que no se les pueda contrariar. Esto provoca que no conozcan límites y presenten baja autoestima, con escasa resistencia a la frustración.

El Método Estivill es un referente en la materia, con más de tres millones de ejemplares vendidos y traducciones a 22 idiomas. Una guía eficaz que ha ayudado a padres de todo el mundo a reconducir el insomnio de sus hijos. ¿Qué opina de quienes optan por el colecho?

En las distintas sociedades de Sueño y de Pediatría de todo el mundo está totalmente aceptado que los métodos conductuales (enseñar hábitos y rutinas) son adecuados y no provocan ninguna secuela. Por el contrario, los efectos negativos se perciben en los niños a quienes no se les pone límites. Nuestro libro Duérmete Niño explica uno de estos métodos conductuales, que es altamente eficaz.

¿Por qué deja de ser eficaz a partir de los 5 años?

Porque a partir de esta edad, el niño ya participa en el tratamiento. En nuestro libro Pediatría con sentido común explicamos el proceso, que generalmente lo llevan en conjunto los padres, el niño y una Pedagoga-Psicóloga.

Llegamos a un punto en el que parece más que claro que los problemas del sueño son consecuencia de los malos hábitos. ¿Qué me dice de los aspectos relacionados con la salud? 

Según la Asociación Americana de Sueño, alrededor de un 20% de niños, desde los 6 meses a los 5 años, sufren insomnio infantil. El 10% de las causas son médicas (reflujo, intolerancias a la leche, atopia, etc.), pero el 90% restante es consecuencia de los malos hábitos de sueño.

¿Es de los que recomienda la medicación para inducir al sueño, en casos complicados?
En niños sanos, la medicación no es necesaria si aplicamos bien las normas. Nos podemos ayudar con melatonina, mientras seguimos el método, que es una sustancia no hipnótica que no crea ni adicción, ni tolerancia, ni dependencia. El pediatra o farmacéutico nos puede ayudar a determinar si es necesario usarla y las dosis. Sólo en niños con graves problemas neurológicos, como autismo o retraso mental grave, podremos usar fármacos. En este caso, el neuropediatra debe ser el que indique el tipo y las dosis.

Alrededor de un 20% de niños, desde los 6 meses a los 5 años, sufren insomnio infantil, causado por los malos hábitos de sueño en un 90% de los casos.

¿Podemos aprender a dormir bien? 
El sueño es una necesidad del cuerpo, pero dormir bien es un hábito que se puede aprender. Pero, al igual que funciona en todos los hábitos, siempre será más fácil cuanto más pequeño sea el niño.

¿Cuáles son las reglas de oro que recomienda para disfrutar de un sueño de calidad?
Debemos preparar el sueño, porque éste no viene de golpe. Por lo tanto, y como dije anteriormente, apague todos los aparatos (ordenador, móvil, tablet, etc.) dos horas antes de ir a la cama. Permanezca en un ambiente con luz anaranjada para favorecer la producción de melatonina. Puede mirar la tele, pero no el ordenador. Siempre, a una distancia superior a los dos metros. Deje al menos un intervalo de dos horas entre la cena y la hora de acostarse. Coma algo de pasta, verdura y derivados lácteos y, sobre todo, no haga nada que esté relacionado con el trabajo. Nada de listas, nada de mirar el móvil a última hora. Para finalizar, no use el móvil como despertador, la luz que produce  interfiere en la secreción de melatonina.

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