Adolescentes, sexting y ciberacoso

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Adolescentes, sexting y ciberacoso

Adolescentes, sexting y ciberacoso van de la mano en una sociedad cada vez más sexualizada. Teniendo en cuenta que un 83 por ciento de los menores de 14 años tienen teléfono móvil y acceso a Internet, es habitual la pérdida de control de las imágenes cargadas voluntariamente o no por los mismos en las redes sociales, su falta de control parental y la baja apreciación del riesgo de los menores por la confianza en el que está al otro lado.

Si esa confianza se da entre jóvenes con relaciones amorosas, la intensidad y la irresponsabilidad en las imágenes que comparten se multiplican, al considerar que ésa va a ser siempre su pareja.

La práctica de colgar imágenes con un contenido erótico o sexual ha dado lugar, no pocas veces, a situaciones de chantaje (sextorsión), acoso sexual o escolar (ciberbullyng), con graves trastornos emocionales y psicológicos para la víctima, y conductas penales previstas en el apartado 7º del artículo 197 de nuestro Código Penal, con penalidades que pueden estar entre uno y cuatro años de prisión para los adultos.

De entre la variedad de conductas que podemos definir, el “sexting” es un anglicismo que se refiere al envío de contenido erótico o pornográfico, ya sea animado (vídeos) o inanimado (fotografías), sólo visual o sólo auditivo, protagonizado por los propios usuarios, a través de dispositivos electrónicos y que suele derivar en difusiones masivas no consentidas, obtenidas dentro de un ámbito íntimo, como el domicilio, o cualquier lugar asimilable al mismo.

A partir del sexting se pueden dar otras acciones vinculadas, como el acoso o grooming -o childgrooming– que podríamos definir como las acciones realizadas por un adulto con el objetivo de ganarse la amistad de un menor creando una conexión emocional con él para abusar del mismo.

La práctica de colgar imágenes con un contenido erótico o sexual ha dado lugar a situaciones de chantaje (sextorsión), acoso sexual o escolar (ciberbullyng), y a graves trastornos emocionales y psicológicos en la víctima.

Adolescentes, sexting y ciberacosoSi en la fotografía o el vídeo que se difunde aparecen menores se puede considerar distribución de pornografía infantil, y el simple hecho de tenerlas almacenadas en el móvil también tiene consecuencias penales.

Entonces, es evidente que la distribución de información digital es incontrolable y que la víctima es susceptible de sufrir ciberbullying y la humillación, si la imagen de sexting se hace pública en Internet.

El peligro de perder las imágenes con la pérdida o el robo del teléfono es más que notorio, y ello aún con aplicaciones que supuestamente borran las fotografías, como Snapchat, porque lo que se introduce en la red permanece en la red para siempre.

El “sexting” empieza a ser una peligrosa moda entre los jóvenes en una época en la que el acceso al sexo es muy fácil. Como mecanismo de defensa, es recomendable configurar las opciones de seguridad del propio teléfono móvil, como el control parental, bloquear el acceso a páginas webs y aplicaciones de contenido inapropiado, utilizar las redes sociales con responsabilidad y no difundir imágenes.

 María Pastor Santana. Abogado de familia online

María Pastor Santana

Abogada Colegiada 1275 ICAMAT
Especialista en Derecho Civil y Derecho Penal.
Especialista en Derecho de Menores, Violencia Doméstica y de Género.

abogado de familia online

 

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