Amaxofobia: Miedo a conducir

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Es cierto que estamos ante unos niveles de contaminación que nos preocupan y queremos evitarlo. Pero una cosa es dejar de coger el coche por cuestiones de sostenibilidad y otra no hacerlo por temor a conducir, como le sucede a Elena y a Roberto, dos ejemplos de amaxofóbicos.

Cada mañana, cuando el marido de Elena la lleva a su trabajo, ésta se siente en parte aliviada y en parte culpable. Antes le gustaba conducir y nunca tuvo ningún incidente ni problema. Durante unos cinco años condujo más o menos cómoda hasta que cogió la baja por estrés laboral. Después de medio año sin la obligación de conducir, ya que en su localidad lo tiene todo a mano, al incorporarse de nuevo comenzó a sentir pánico. Elena hacía el trayecto desde su domicilio hasta la empresa, situada en un polígono a media hora de camino cada día, y se desplazaba como comercial para visitar a los clientes. Ahora se ve impotente ante el hecho de tener que volver a conducir.

Roberto, en cambio, tuvo un accidente de coche hace tres años en el que murieron dos de sus mejores amigos y desde entonces no se ha atrevido a conducir.

¿Qué les sucede?

La amaxofobia, o miedo a conducir, procede del griego amaxos (carruaje) y fobos (pánico). Es una fobia específica, de carácter situacional, que afecta al 22% de los conductores españoles y que consiste en experimentar síntomas intensos de ansiedad antes y durante la conducción.

No hace falta haber sufrido un siniestro de tráfico, sino que la vulnerabilidad biológica sumada al estrés de cualquier tipo pueden precipitar la fobia en un momento determinado.

Es un miedo universal,  más frecuente en mujeres que en hombres, y no está asociado a un nivel sociocultural y económico determinado.

Síntomas de la amaxofobia

Cuando el miedo es muy intenso suelen aparecer síntomas físicos como palpitaciones, sudoración, mareo, temblores…, pensamientos negativos relacionados con sufrir un accidente, chocar, perder el control, o que otros se echen encima. El amaxofóbico evita coger el coche, circular por ciertas vías o lugares y, si conduce, vive con gran tensión y preocupación.

¿Por qué yo?

Para que aparezca este tipo de fobia, existe una vulnerabilidad biológica (predisposición genética a ser temeroso) asociada a factores ambientales (estrés, problemas, etc.) a los que, tras un incidente crítico (despido, ascenso, divorcio, enfermedad u operación, accidente de tráfico, etc.), se suma la vulnerabilidad psicológica (¿y si tengo un accidente?). Otras personas en la misma situación no llegan a experimentar síntomas intensos, sino un ligero temor que no les impide conducir.

Tratamiento de la amaxofobia

  • La amaxofobia se cura. La manera más eficaz para tratar el miedo es afrontarlo, mediante la exposición gradual a las situaciones temidas.
  • Hay personas que conducían y tras un periodo prolongado de no hacerlo se sienten inseguras al volver a coger el coche. Si no presentan sintomatología ansiosa, simplemente necesitan volver a hacer prácticas en una autoescuela.
  • Cuando la persona no se siente capaz de superar el miedo por sí sola, no debe avergonzarse y ha de acudir a un profesional de la psicología experto en fobias.
  • El abordaje pasa por explicar en qué consiste la ansiedad, mediante la psicoeducación y los factores que intervienen. Asimismo, se incide en los pensamientos de vulnerabilidad de la persona y en las emociones asociadas, para ver la relación que tiene con el comportamiento inseguro o nervioso.
  • A través de la Realidad Virtual, la exposición se realiza tantas veces como sea necesario, de forma gradual, hasta que la persona se habitúa y tolera conducir en un amplio abanico de situaciones.

Teresa Morali. Psicólogo online

Teresa Morali

Especialista en Psicología clínica Col. 4682 Copc

Psicólogo especializado en fobias

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