Cómo explicar la muerte a los niños

con No hay comentarios

¿Cómo explicar la muerte a los niños?A pesar de que nadie está preparado para enfrentarse a la muerte, cuando vivimos la pérdida de un ser querido en nuestro entorno precisamos respuestas. Con los más pequeños sucede igual, ellos perciben todo lo que ocurre y sienten la necesidad de saber y de entender. 

En los dos o los tres primeros años de vida, los niños adquieren conciencia de ellos mismos, de la familia y de sus iguales. Pero no es hasta los cuatro o cinco, cuando utilizan los términos “vida, muerte, vivir, estar vivo, o estar muerto”. En esa etapa, para ellos la vida y la muerte son procesos intercambiables y empiezan a diferenciar aquello que está vivo ( persones y animales), de lo que no lo está (objetos y juguetes)

Entre los cinco y nueve años de edad, los niños comienzan a adquirir conciencia de la muerte, pero aún navegan entre la fantasía y la realidad, por lo que pueden desconectar fácilmente del tema, gracias a su inventiva, capacidad creativa e imaginación.

A partir de los nueve años y a lo largo de la adolescencia ya conceptualizan la muerte, saben que es un proceso que no admite vuelta atrás y conforman sus argumentos a través de una filosofía de vida propia. Por todo ello, emergen sentimientos de fragilidad, vulnerabilidad ante la muerte y preocupaciones sociales, como pueden ser el miedo a morir y a crecer, entre otros.

Cómo explicar la muerte a los niñosPautas para explicar la muerte a los niños

La muerte es un proceso natural de la vida y, como tal, debemos afrontarla. Los argumentos que exponemos a continuación te serán de ayuda.

  • No hacer un tabú de la muerte

    Los niños viven en el día a día situaciones en las que la muerte está presente, ya sea en las noticias, conversaciones entre adultos, en el colegio, o cuentos infantiles, como a través de experiencias vivenciales con los animales, videojuegos e, incluso, dibujos animados. A través de todos estos canales, los niños adquieren experiencias de muertes y naturalizan el proceso, pero llega un día en el que sienten curiosidad por conocer e ir más allá de la experiencia.

  • Expresar sentimientos de tristeza y dolor

    Muy vinculado al hecho de no hacer un tabú sobre la muerte, es necesario que los adultos expresemos cómo nos sentimos ante dicha pérdida y, si se da el llanto, no esconderlo, ya que es una manifestación de tristeza. Para crecer de una forma sana, los niños deben conocer la alegría pero también experimentar o presenciar la tristeza. De esta forma, aprenderán a verbalizar y a exponerse a este tipo de emociones cuando se produzcan de una forma natural.  

Malaria 40

  • Encontrar el momento adecuado

    Es de vital importancia que cuando dediquemos un tiempo a hablar sobre un tema tan delicado como es la muerte lo hagamos en un ambiente íntimo, tranquilo, donde el niño esté receptivo y calmado, para no crearle malestar emocional o ansiedad ante la muerte.

  • Dar respuestas a sus inquietudes

    Estar receptivos a ellos siempre que nos planteen cuestiones que no llegan a comprender. Es preferible que encuentren explicaciones desde el ámbito familiar a que las busquen en otras fuentes, dado que podrían adquirir malas creencias que distorsionen la realidad. Para disipar la inquietud en el niño, lo ideal es abordar la muerte con personas cercanas, que tengan un gran vínculo afectivo con el niño. De este modo nos aseguraremos de que lo ha entendido y evitaremos posibles confusiones.

  • Utilizar un lenguaje sencillo y adecuado a su edad

    Ofreceremos argumentos y explicaciones accesibles al niño y a su entendimiento, según su edad y madurez. De este modo, haremos uso de un lenguaje sencillo que favorezca su comprensión.

Principios básicos para enfocar la muerte

  • La muerte es irreversible

    No hay marcha atrás. Cuando alguien muere, deja de existir entre nosotros y no vuelve a vivir. Es importante que el niño tenga claro la idea de que no va a volver, aunque podemos apoyar este argumento haciéndole saber que siempre recordaremos al ser fallecido y que vivirá en nuestro pensamiento, por lo que de algún modo permanecerá entre nosotros.

  • La muerte es universal

    El principio de universalidad es para todo el mundo, se basa en que todos morimos y nadie se salva de la muerte. Es preciso enfocarlo así para no crear falsas creencias, como la inmortalidad. Un modo de acompañar este argumento es aportar ejemplos de nuestra vida cotidiana: la flor que se ha marchitado, la mascota cuando muere…

  • La muerte es casual

    La muerte se debe a algún motivo, quizás por interrupción de las funciones vitales. Pero, sea cual sea la razón, el niño debe conocer las causas de la muerte para comprender lo que ha sucedido.

Para disipar la inquietud en el niño ante la muerte, lo ideal es que sean personas cercanas a él las que aborden el tema. 

  • La muerte es longeva

    Enfocaremos la muerte como algo que sucederá cuando seamos muy mayores; de esta forma, evitaremos que tengan la muerte muy presente. Aún así, no negaremos que puede suceder antes si existen otras causas, como la enfermedad o los accidentes.

  • La muerte no significa quedarse dormido

    Es un gran error explicar al niño que la muerte es como quedarse dormido, o que una persona murió porque se quedó dormida, ya que podrían asociar la muerte con el hecho de dormir y desencadenar falsas ideas y temores ante el proceso de ir a dormir.

Silvia García Velasco

Silvia García Velasco

Psicóloga Infanto-Juvenil. Col. nº 15377 Copc. sgarcia@copc.cat. Gabinet Psicològic Mataró Mèdica de Premià

Psicólogo infantil

Dejar un comentario