Crecer con buena autoestima

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Crecer con buena autoestimaCrecer con buena autoestima permite a los niños sentirse valorados y les dota de mayores recursos emocionales para hacer frente a las dificultades y retos de la vida adulta.

Crecer con buena autoestima es primordial para sentirnos queridos y valorados. Pero, ¿qué es la autoestima? Si buscamos el término en el diccionario, veremos que se define como el aprecio o consideración que sentimos hacia nosotros mismos.

Una persona con buena autoestima es alguien que confía en sus capacidades y recursos. Una persona que puede comprometerse y ser creativa en sus relaciones y proyectos, que no depende excesivamente de los elogios ni de los comentarios de los demás y que encaja bien las críticas.

Crecer con buena autoestima
Crecer con buena autoestima

 

Crecer con buena autoestima hace que la persona se relacione con los demás de una manera más relajada, con menos miedo y sea más independiente de la mirada del otro.

Una persona con buena autoestima también es capaz de reconocer los fracasos y las limitaciones propias. Se responsabiliza de sus errores sin hundirse. Tolera la frustración y no necesita negar que hay cosas que le cuestan.

Para crecer con buena autoestima, es imprescindible el apoyo, el acompañamiento y la comprensión de los padres.

Esto no quiere decir que una persona con buena autoestima no reciba de buen grado los reconocimientos, simplemente que no se convierten en algo imprescindible para el desarrollo de su vida.

Es evidente que a todos nos gusta recibir elogios, pero cuando éstos se convierten en necesarios para sentirnos bien hablamos de baja autoestima. Una persona con baja autoestima tiene una relación insatisfactoria consigo misma y con los demás, difícil y complicada; se siente insegura y suele culparse de todo.

Crecer con buena autoestima
Crecer con buena autoestima

La autoestima en los niños

Durante el desarrollo, los niños están en constante evolución y se exponen diariamente a situaciones nuevas. En este sentido, las inseguridades propias de la edad y los temores a fracasar ante lo desconocido pueden provocar que su autoestima se resienta.

Sin embargo, la formación de la autoestima empieza incluso antes del propio nacimiento. Cuando los padres proyectan un hijo, se imaginan con ilusión y deseo el hijo que tendrán.

Para el niño es importante saber que él genera ilusión en sus padres. Sentirse reconocido y querido es la condición indispensable para tener una buena autoestima.

Su autoestima proviene de la percepción de ser alguien que merece estima y cuidados de los padres. Este sentimiento en el devenir de la vida se irá haciendo extensivo hacia otros ámbitos.

Crecer con buena autoestima
Crecer con buena autoestima

¿Cómo mejorar la autoestima de nuestros hijos?

  1. Los padres podemos ayudar a nuestros hijos a tener una buena autoestima con una actitud positiva, señalando aquello que hacen bien o por lo que se esfuerzan en conseguir; poniendo el acento en sus virtudes y ayudándoles a superar las limitaciones o las cosas que no funcionan tan bien.
  2. Hemos de aceptar que nuestros hijos no son perfectos, como nadie lo es. Por lo tanto, no les podemos exigir que lo hagan todo bien. Lo correcto es animarles a enfrentar nuevos retos y acompañarles en la frustración cuando éstos no salen como esperamos.
  3. Es tan importante comunicar a nuestros hijos las satisfacciones que nos proporcionan y poner palabras a los sentimientos positivos que nos provocan, como validarlos y darles nuestra aprobación en lo que hacen bien.
  4. Este reconocimiento ha de ser proporcionado y sincero, puesto que los elogios sobredimensionados contribuirían a crear una imagen distorsionada y falsa de uno mismo.
  5. Cambiar las conductas que no son buenas para él, que no le llevan a resolver de una manera saludable el conflicto.
  6. Entender que es otra persona y, por tanto, no podemos modelarlo tal y como nos gustaría que fuese.
  7. Hemos de facilitar que se expresen y desarrollen su personalidad.
Crecer con buena autoestima
Crecer con buena autoestima

Poner límites sin desvalorizar

Cuando ponemos límites, debemos evitar las desvalorizaciones y los reproches continuos. Con frecuencia oímos: «¡Todo lo rompes, eres poco cuidadoso!». Pues bien, en su lugar podemos decir: «¡Qué mal me sabe, se ha roto!. ¡A ver cómo lo podemos arreglar!»…

Otra frase a modo de ejemplo sería intercambiar: «No me extraña que no encuentres la agenda, eres un desastre, siempre lo pierdes todo!», por: «¡Mira un poco más, a ver si encuentras la agenda!».

En el primer caso, el niño tendrá una imagen de sí mismo como de alguien que todo lo rompe o lo pierde. Recibe la idea de que es un desastre y que no hace nada bien. Si el niño escucha este tipo de comentarios con frecuencia no desarrolla una buena autoestima. Por el contrario, se va construyendo una imagen de sí mismo asociada a cualidades desvalorizadoras.

En la segunda frase, en cambio, el niño capta que aunque se equivoque y pierda las cosas sus padres lo aceptan y lo ayudan. Se responsabiliza de hacer las cosas bien, los padres le animan en esa dirección y le dan ideas para ello.

Crecer con buena autoestima
Crecer con buena autoestima

 

Los niños que se sienten valorados y queridos tendrán más recursos emocionales para hacer frente a las dificultades y retos de la vida adulta. Sentirán que tienen dentro de sí la vivencia de sentirse valiosos y estimables y no dependerán de la aprobación externa.

Mª Victoria Rama Hernández. Psicólogo online

Victoria Rama

Col. Nº 11543 COP
Psicóloga clínica especializada en patologías de la infancia y la adolescencia

 

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