El origen del mal comportamiento

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El origen del mal comportamientoCuando los niños actúan de forma incorrecta, no acatan las normas grupales y su integración social es inadecuada es preciso conocer el origen del mal comportamiento. Los objetivos que persiguen no siempre son aparentes, de modo que te mostramos los más habituales.

1. Lograr la atención y la aceptación del adulto, ya sea través de alabanzas, o de reprimendas verbales o castigos. Cualquier método es válido antes que ser ignorado. Así encontramos niños que hacen el “payaso”, son desordenados, tímidos, vanidosos, o bien pueden convertirse en el típico “enfant terrible”, o en el “niño perfecto” que todo lo hace bien.

2. Demostrar que tienen más poder que el adulto, retando a los padres o desafiando al adulto en público. Su conducta es reforzada por el propio adulto cada vez que le reprende públicamente o le castiga, al adquirir un prestigio de líder valiente y rebelde que consigue enfadar y hacer “perder los papeles” a sus padres. Aquí podríamos incluir a los hijos desobedientes, mentirosos, a los vagos, a los que montan “pataletas infantiles”, o a los que hacen gala de sus malos hábitos.

Si quiere llamar nuestra atención, conviene reforzar aquellos comportamientos y conductas que sí nos gustan en el niño, felicitarle y estar por él cuando se porte bien.

3. Buscar la venganza, hacer daño deliberadamente a los padres, hermanos o adultos en general porque se sienten heridos o lastimados por alguna razón (se les ha puesto en ridículo, infravalorado, agredido…). En este caso es frecuente que actúen de forma violenta verbal o físicamente, agredan o bien recurran al robo de objetos o al vandalismo.

4. Intentar conservar el prestigio personal demostrando cierta incapacidad real o imaginaria. Si el niño no actúa, si no hace nada, si no colabora, siempre le quedará el beneficio de la duda a la hora de que otros lo valoren, pues no pondrá en juego su capacidad. Estos chicos se comportan de forma indolente, simulan estupidez, repiten incansablemente “yo no lo sé”, son pasivos, parecen siempre “out” y no parecen interesados en lo que sucede en casa o en el aula.

Referencias bibliográficas:

Rodríguez, R. y Luca de Tena, C. (2001). Programa de Disciplina en la Enseñanza Secundaria Obligatoria ¿Cómo puedo mejorar la gestión y el control de mi aula? Málaga: Aljibe

Rosabel Rodríguez Rodríguez

Psicóloga y Dra. en Psicopedagogía 
Profesora y Vicerrectora de UIB
Directora del Programa de atención a las Altas Capacidades Intelectuales (PACiS)

PACIS

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