Educación emocional para una vida plena

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Educación emocionalEn los últimos años la educación emocional ha saltado a los medios de comunicación, colegios y familias.Todo el mundo habla de educación emocional, sin embargo, seguimos tratando las emociones de un modo teórico y no las regulamos con eficacia.

La educación emocional está de moda. Decimos a los niños: “Cálmate”, “No te pongas nervioso”; a nuestros seres queridos: “Suéltalo, no le des más vueltas”, “Alégrate un poco. ¡Anda!”; a nosotros mismos: “Debería ser más amable conmigo”, “No puedo seguir así, se suponía que esto ya lo había superado”…

¿Todos estos intentos por regular las emociones que nos embargan en el momento realmente nos ayudan? ¿Podemos gestionar las emociones desde las órdenes y las exigencias?, ¿Qué consecuencias tiene exigirnos sentir de un modo diferente a como nos sentimos? Y si además no conseguimos cambiar esa emoción, ¿qué sucede? ¿Podemos regular nuestras emociones de un modo eficaz?

Lo cierto es que nos da miedo mancharnos de emoción. Pero no se puede cocinar sin tocar los alimentos, como tampoco se pueden regular las emociones sin entrar en contacto con ellas. En ocasiones puede que experimentemos las emociones como algo desagradable, especialmente porque nadie nos ha enseñado a regularlas, pero debemos grabarnos a fuego esta afirmación: “Las emociones no son peligrosas”. Así que no salgamos corriendo, porque éstas se verán obligadas a correr detrás de nosotros.

Educación emocional
Educación emocional

¿Emociones positivas y negativas?

¿Hay emociones positivas y emociones negativas? No, son sólo etiquetas que pone nuestra mente o aquellos que nos educaron, en base a la experiencia. Las emociones no son positivas ni negativas, sino funcionales.

Todas las emociones han sido seleccionadas como imprescindibles a lo largo de la evolución para nuestra supervivencia y por tanto tienen su función. ¿Qué función crees que tiene la alegría? ¿Qué sucedía en tu vida en aquellos momentos en los que te sentías alegre? ¿Sería funcional en ese momento sentir otra cosa que no fuese alegría, por ejemplo: tristeza, rabia, o miedo? ¿Había peligro, o seguridad? ¿A qué acciones te invitaba la alegría: a aislarte, o a compartir momentos con los otros? ¿Cómo estaba tu cuerpo: tenso o relajado?

Puedes realizar este proceso de indagación con cada una de las emociones básicas: alegría, miedo, tristeza, rabia y asco.

La función de las emociones

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Educación emocional: alegría

 

La alegría

La alegría aparece en los momentos de seguridad y nos informa de que podemos bajar las defensas. Nos dice que las cosas van bien y que podemos disfrutar sin preocuparnos. Nuestro cuerpo se siente vivo, fluido y en conexión consigo mismo, con el entorno y con los demás.

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Educación emocional: tristeza

 

La tristeza

La tristeza responde a los momentos de pérdida y nos invita a parar y bajarnos del mundo durante un tiempo para centrarnos en nuestro dolor y asimilar lo que ha sucedido. Nos informa de que eso era importante y nos ayuda a valorar más. El cuerpo se vuelve pesado, lento; algunas funciones vitales como el apetito se ralentizan y se hace visible a los demás como una forma de asegurar la comprensión, el afecto y apoyo por parte del grupo. En esta situación, sentirnos alegres quizá sería más agradable, pero a la larga tendríamos que asumir lo sucedido y el golpe sería peor.

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Educación emocional: miedo

 

El miedo

El miedo surge ante situaciones que se perciben como peligrosas, por tanto es una emoción con un patrón de activación muy rápido y potente, pues para nuestro sistema límbico se trata de una situación de vida o muerte. Hace que nuestro cuerpo esté preparado para la lucha, la huída o, en caso extremo, la congelación. Tendemos a sentirnos agitados y tensos pues nuestro corazón palpita rápidamente y nuestra respiración es agitada.

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Educación emocional: rabia

 

La rabia

La rabia aparece en situaciones en las que nos sentimos amenazados, física o emocionalmente. Por tanto esta emoción trae consigo un cuerpo de fuerza hacia adelante, para defendernos de la amenaza y marcar límites. En este caso la alegría volvería a ser más “agradable” pero no resultaría funcional frente al agresor.

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Educación emocional: asco

 

El asco responde a la toxicidad en el ambiente, cerrando las vías de entrada al interior del organismo. Aparece tensión pero mucho más localizada en las zonas sensitivas. Además, viene acompañado de una reacción hacia atrás alejándonos de aquello que percibimos como tóxico, no solamente con la comida sino ante cualquier tipo de situación o persona.

La educación emocional nos ayuda a regular nuestras emociones de forma eficaz.

Toda emoción desempeña la función de movilizarnos ante un contexto o un estímulo interno o externo y adaptarnos a los cambios del entorno. Las emociones nos movilizan a una acción que nos ayuda a restaurar el equilibrio. Y para ello se dotan de unas sensaciones físicas y un funcionamiento general de nuestro organismo coherente con la supervivencia desde un punto de vista evolutivo.

Las emociones que nos traen sensaciones “desagradables” nos movilizan parar restaurar nuestro equilibrio y bienestar; mientras que las emociones que nos aportan sensaciones “agradables” nos invitan a descansar en ese equilibrio y disfrutar del bienestar del momento presente.

Si sientes que tus emociones te desbordan y te impiden funcionar de forma correcta ponte en contacto con nuestro equipo. Te ayudaremos a entender por qué tus emociones te abruman y aprenderás a gestionarlas para vivir de una forma más calmada y satisfactoria.

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Irene Plata Martínez

Psicóloga General Sanitaria en Bienestar Pleno

Col. Nº M-286

 

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