Educación sexual en casa

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Educación sexual en casaLa educación sexual en casa sigue siendo una asignatura pendiente. Muchos padres y madres de hoy hemos sido educados en familias donde hablar de sexualidad era incómodo, por lo que tenemos dificultades a la hora de abordar la educación sexual de nuestros hijos con naturalidad.

Desde que nacemos hasta que morimos somos personas sexuadas. Ya en 1975, la OMS (Organización Mundial de la Salud) reconoció el concepto de persona sexuada y evidenció a nivel científico que la sexualidad es una dimensión de la persona que nos acompaña durante toda la vida y que tiene que ver con nuestra salud, bienestar, placer y disfrute.
De este modo, podemos hablar de la existencia de una sexualidad evolutiva en todas las etapas de la vida: infancia, adolescencia, adultez y vejez. Conocer, atender y respetar las características de la sexualidad es necesario para el desarrollo correcto, completo y feliz de las personas.

La sexualidad infantil existe

Ya en las primeros años de vida descubrimos nuestro cuerpo a través del propio contacto y de la exploración corporal, el contacto amoroso de los adultos que nos cuidan, nos miman y nos tocan, y también por medio de juegos corporales con otros niños y niñas cercanos.
A partir de los 4 y 5 años, los niños y niñas manifiestan curiosidad sexual. Perciben diferencias anatómicas entre los sexos y se preguntan por qué las cosas son así. Si la madre se queda embarazada de otro hermanito o hermanita, o ven a otras mujeres embarazadas en el entorno cercano, preguntan cómo es posible que un bebé se haya introducido en la barriga de mamá y esté creciendo.
Ante las dudas e inquietudes de nuestros hijos, algunas veces no tenemos respuesta y recurrimos a historias fantásticas que nada tienen que ver con la realidad y que en muchos casos no hacen más que acrecentar el misterio. Con ello, lejos de educarles, conseguimos frustrar su sed de conocimiento.

La sexualidad infantil termina con la pubertad. La explosión hormonal nos transforma y dispara el deseo sexual que anuncia la llegada de la sexualidad adulta.

Educación sexual en casa

El primer paso para educar la sexualidad infantil es respetarla y eso pasa por reconocerla y darle carta de existencia.

Si los niños observan que “estos temas” nos resultan molestos y nos ponen nerviosos dejarán de preguntarnos y aprenderán que hablar de sexualidad es inadecuado, incómodo, antinatural y prohibido. Así nace la represión sexual y el tabú del sexo, que no es otra cosa que sentirnos mal y asociar una emoción extraordinariamente intensa y poderosa como es la vergüenza a todo lo que esté relacionado con nuestro cuerpo, el placer y la sexualidad humana. Por tanto la mejor actitud es la naturalidad y estar disponibles para responder a sus preguntas de forma sencilla y directa.
Pese a que la excitación existe ya en el bebé, siendo más evidente en los niños que en las niñas, la erección o la excitación genital no siempre tiene connotaciones sexuales y puede ser una reacción a una excitación global, al estímulo producido durante la higiene o ser, simplemente, un reflejo corporal más.
Es evidente que un niño o una niña no tienen el concepto de sexualidad adulta. En los primeros años, explorarán su cuerpo y repetirán comportamientos que le den placer y sensaciones agradables. Aprenderán a tocarse el pelo para tranquilizarse a la hora de dormir y también a estimular su zona genital.

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Educación sexual en casa

Hasta la frontera de la pubertad, la sexualidad se manifiesta de una manera incipiente y la zona genital es una parte más del cuerpo.

Educación sexual en casa

Seamos honestos/as y aceptemos nuestras limitaciones. Existe un gran desconocimiento sobre la sexualidad infantil y su desarrollo, incluso entre los padres y madres jóvenes. La razón es muy simple: no hemos sido educados para ello.
Sin embargo, es tarea de los padres y madres educar a los hijos sobre sexualidad, con naturalidad, y transmitirles el concepto de intimidad, privacidad y respeto hacia el propio cuerpo y el de los demás.
Dependerá de nuestra actitud que nuestros hijos exploren su cuerpo como algo sano, o bien se repriman, entrando en complejos y confusión.
Al igual que en muchos otros aspectos de la vida, es posible que no dispongamos de toda la información ni de las respuestas, pero podemos esforzarnos en propiciar una actitud correcta de respeto, naturalidad y disponibilidad.

Educación sexual en casa

¿De dónde vienen los niños?

En materia de educación sexual, lo mejor es mostrarnos siempre disponibles para responder a las inquietudes de nuestros hijos, adaptándonos a su edad e intereses. Hasta los 8 años, y en términos generales, a la pregunta “¿De dónde vienen los niños?” bastará responder que sucede cuando dos personas se quieren.
A partir de los 8 años habrá que dar más explicaciones. Es buena idea contar que los hombres producen en su cuerpo una “semilla” (de ahí la palabra semen) que se introduce a través del pene por la vagina de la mujer. Y que a eso llamamos “hacer el amor” o “mantener relaciones sexuales entre adultos”. Nos sorprenderá la naturalidad y tranquilidad con que los niños obtienen esta información si la proporcionamos con esta actitud.

Los niños y niñas pequeños son reflejo de nuestra propia actitud. Si les hablamos de sexualidad con naturalidad, la entenderán como algo natural. 

Educación sexual en casa

Ni culpabilizar, ni sexualizar

Si prohibimos y castigamos estaremos creando adolescentes que se esconden para explorar su cuerpo o que inician sus primeras relaciones sexuales en clandestinidad. Y adultos con vergüenzas, complejos corporales y una sexualidad conflictiva. Triste, ¿verdad?
Por otra parte, propongo que dejemos que los niños y niñas lo sean. Existe una tendencia a la sexualización infantil, vistiéndoles con ropas inapropiadas para su edad, o favoreciendo poses, gestos y comportamientos precoces.
Estamos en una sociedad donde parece que crecemos más rápido y con mayor precocidad. Las modas impactan en nuestros hijos e hijas, sobre todo con una sexualización precoz y con un férreo modelo de belleza que va en contra incluso de los propios cambios corporales que se experimentan en la adolescencia.

Las parejas jóvenes quieren educar en una mayor libertad y aceptación, y abordan la sexualidad como cualquier otro tema del que se puede hablar, preguntar y obtener información adecuada.

Como suelo decir, podemos no saber cuántos millones de espermatozoides hay en un centímetro cúbico de semen, pero esa respuesta no es tan importante y seguro que cualquiera la puede encontrar en Internet. Lo realmente importante es que nuestros hijos e hijas nos sientan disponibles, amorosos y listos para conversar, aportarles la información y actitudes adecuadas hacia su cuerpo y su sexualidad como parte de la vida.
Educación sexual en casa

Fernando Villadangos

Psicólogo colegiado nº AO-2835
Especialista en Psicología Clínica, Sexología y Terapia de Pareja. 
https://informacionsexual.com/

 

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