Educar adolescentes en conflicto

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Educar adolescentes en conflicto

ENTREVISTA A REBECA PALACIOS

 

Las conductas agresivas, desafiantes; la falta de respeto a las normas y límites familiares no son exclusivas de familias con escasos recursos económicos.

Rebeca Palacios García de la Rosa
Rebeca Palacios

¿Es posible atender la necesidades de los alumnos adolescentes, enseñarles a convivir y educarles en el esfuerzo? Rebeca Palacios, autora de “Intervención socioeducativa con adolescentes en conflicto” (Narcea Ediciones, 2018), nos muestra un modelo socioeducativo que se proyecta desde diversos ángulos para ayudar a los menores a aprender, madurar y ser felices.

 

Educar a adolescentes es todo un reto que abarcas en tu libro…  

En mi opinión, cada persona es lo que es como resultado de una herencia genética, una influencia familiar, social y escolar. Pero, además, y puede que éste sea uno de los apartados más novedosos del libro, es el resultado de aquellos cambios que nuestros genes experimentan como respuesta de adaptación al medio (cambios epigenéticos) y de la herencia transgeneracional, o aquellos modelos de vínculos o patrones relacionales que hemos heredado de nuestros abuelos y abuelas.

Más allá de los marcos teóricos, cuando hablo de intervención socioeducativa, me estoy refiriendo al proceso de enseñanza-aprendizaje que cada persona inicia desde que nace y le acompaña hasta el final de sus días. Un proceso que contempla todas las dimensiones de la persona y no puede disociarse. Quizá la excusa que nos acerque a nuestro alumnado adolescente sea el aprendizaje de un oficio, pero su educación ha de proyectarse desde todos los ángulos y perspectivas posibles. De ahí que simbólicamente haya elegido el colibrí como marca personal y portada del libro, porque esta ave es capaz de volar en todas direcciones.

“Todo el mundo nace con la potencialidad de ser social, si las personas de su alrededor y las circunstancias no se lo impiden.”

Educar adolescentes en conflicto¿Te centras, no obstante, en jóvenes en situación de desarraigo y conflictividad social, que conviven con la marginación… 

Durante mis prácticas de Magisterio tuve la oportunidad de apoyar a la Pedagoga Terapéutica (PT). Enseguida sentí que disfrutaba más en este ámbito y es lo que me llevó, primero, a cursar el Experto Universitario de Intervención Psicoeducativa con menores en desamparo y conflicto, y después, a especializarme en estos contextos. Ahora bien, no caigamos en el error de asociar desarraigo y conflictividad a marginación o pobreza. Las conductas agresivas, desafiantes; la falta de respeto a las normas y límites familiares no son exclusivas de familias con escasos recursos económicos. La soledad y la conflictividad durante la adolescencia no entienden de sexos, razas, religiones ni posición social.

“Para educar adolescentes en conflicto, la educación emocional y la enseñanza de habilidades sociales son materias fundamentales.”

Adultos y adolescente solemos desconectarnos, ¿qué ocurre en esta etapa que pasamos por alto?

Llegado este punto, me encantaría invitar a cada persona que nos esté leyendo a conectar con sus años adolescentes. Recordemos las ideas que nos “obsesionaban”, recobremos el sentimiento de bienestar de aquellos momentos en los que un grupo de compañeros o amigas nos aceptaba, el malestar que nos provocaba el rechazo, los nervios de una determinada situación, la vergüenza… la adolescencia es la época en la que aumentamos de talla pero también la época en la que nos sexualizamos, nos intelectualizamos, nos emocionamos y nos espiritualizamos. Si a esta época especialmente convulsa le añadimos situaciones de desamparo, que normalmente provienen de los círculos más íntimos de la persona, los momentos cobran especial intensidad. Ahora bien, también es asombrosa la capacidad resiliente que desarrollan estos/as adolescentes, que, por ejemplo, hoy viven con un progenitor y mañana se ven obligados /as a vivir con una compañera de clase. Las habilidades personales y sociales que adquieren resultan casi prodigiosas y yo les admiro por ello.

¿Cómo afectan todos estos cambios en el rendimiento académico de los adolescentes en conflicto? 

A todo el mundo (y da igual la edad que tengamos) nos resulta difícil concentrarnos o prestar atención cuando nos sentimos tristes o preocupados. Pero, por lo que comentábamos antes, durante la adolescencia, la dimensión emocional cobra especial relevancia. En este sentido es crucial que, como referentes adultos, entendamos estas circunstancias personales para poder acompañarles. Mi experiencia me ha demostrado que si priorizamos sobre la educación emocional y les dotamos de herramientas que les permitan gestionar el enfado, la alegría, el amor/desamor, las ilusiones y la incertidumbre… el rendimiento académico mejora, que es lo que les va a permitir definir una trayectoria profesional determinada.

“La adolescencia es la época en la que nos sexualizamos, nos intelectualizamos, nos emocionamos y nos espiritualizamos.”

Educar adolescentes en conflicto¿Cómo podemos motivar a los adolescentes desde la escuela?

Yo creo en los espacios educativos que garanticen la inclusión, la no violencia, la equidad, la calidad y la promoción de oportunidades de aprendizaje durante toda la vida. Partiendo de esta base entiendo que los conocimientos no solo se adquieren por medio de la educación formal, las aptitudes personales o sociales por medio de la educación informal y las actitudes y valores a través de la educación no formal. Si la motivación personal es el principal motor del aprendizaje, entendamos cada momento como una oportunidad.

En el ámbito escolar, la figura del Tutor o Tutora (educador/a de referencia de cada adolescente) es crucial porque seremos los modelos encargados de guiar y acompañar en el camino. Para ello hemos de formarnos y convertirnos en personas competentes capaces de Saber Ser, Saber Conocer, Saber Relacionarnos y Saber Hacer.

“Creo en los espacios educativos que garanticen la inclusión, la no violencia, la equidad, la calidad y la promoción de oportunidades de aprendizaje durante toda la vida.”

Educar adolescentes en conflicto¿Cuáles son las principales causas de las actitudes disruptivas en los adolescentes?

Las actitudes disruptivas son las respuestas habituales a estilos de vida disruptivos. Todo el mundo nace con la potencialidad de ser una persona social si las personas de su alrededor y las circunstancias no se lo impiden. Por ejemplo, en torno a los tres años aparece la negatividad y la terquedad. A esa edad, y frente a una situación que nos genera estrés, tendemos a responder por imitación en lugar de entregarnos al ensayo-error. Si hemos aprendido a agredir como respuesta dominante a la excitación emocional, la probabilidad de manifestar reacciones agresivas ante la frustración es muy elevada.

Cuando alcanzamos la adolescencia estos patrones están muy interiorizados por el bagaje familiar, pero también muy reforzados a nivel social. Que unos padres y madres quieran agredir a un árbitro durante un encuentro infantil o se burlen de un/a compañero/a de clase de sus hijos/as con diversidad funcional refuerza estas conductas disociales.

“Los adultos tenemos que replantearnos qué referentes y qué estilos de vida estamos ofreciendo a nuestros/as menores.”

Educar adolescentes en conflicto¿Qué papel desempeña el sistema educativo en general y el maestro, en particular, en la vida de estos chicos y chicas?

El sistema educativo juega un papel esencial porque las aulas ofrecen una alternativa a esas conductas disruptivas, son el espacio donde la reeducación cobra sentido. En consecuencia, la figura del Maestro o la Maestra cobran total relevancia porque somos las que detectamos tales situaciones y respondemos a esas necesidades.

Cuando el núcleo familiar muestra carencias, ¿qué estrategias propones?

Por una parte, la conciliación resulta muy complicada y, por otra parte, a veces es la falta de costumbre porque parece que siempre convocamos a las familias para darles “malas noticias”. Sin embargo, mi experiencia es muy positiva al respecto y después de las primeras tutorías, cuando perciben que forman parte activa del proceso educativo de sus hijos/as, que también se celebran los logros y, sobre todo, que se comparten las dificultades con la intención de buscar soluciones o respuestas a vivencias concretas, se muestran bastante participativos/as y receptivas/os.

En el hogar ofrezco un espacio de encuentro con las familias (una Escuela de Padres, Madres y Tutores permanente) en la que trato de facilitarles información y herramientas que les permitan aprender a convivir con sus hijos e hijas adolescentes. Además de incorporarles al contrato educativo, un documento individualizado que nos permite poner en práctica un sistema de acuerdos durante el curso escolar con cada uno de nuestros alumnos y alumnas, que abarca aspectos académicos pero también aspectos personales, familiares y sociales. Su objetivo es el de guiar, acompañar al/la adolescente durante su proceso de enseñanza-aprendizaje académico, pero también de crecimiento y maduración personal.

“El contrato educativo nos permite educar a adolescentes en conflicto, tanto en su proceso de enseñanza-aprendizaje académico como de crecimiento y maduración personal.”

Educar adolescentes en conflicto

“El bullying o el ciberacoso son realidades que evidencian las carencias de nuestro sistema educativo.”

La adolescencia parece ir ligada a términos como bullyng, ciber acoso, sexualización, adicción a las tecnologías, Internet… ¿Podemos rescatarla de este entorno?

Es cierto que existe la adicción a las tecnologías, pero los vagones de metro y las calles están repletas de personas (adolescentes, sí, pero también adultas) estáticas o en movimiento, inmersas en sus dispositivos móviles. Las personas que dirigen, producen y costean las campañas publicitarias que vemos a diario, que sexualiza los contenidos en los medios de comunicación, no son adolescentes, son adultas. Así que resulta que el entorno adolescente también es nuestro entorno adulto, por lo que tenemos que replantearnos qué referentes y qué estilos de vida estamos ofreciendo a nuestros/as menores.

Vivimos en una época maravillosa en la que tenemos la información a nuestro alcance. Pero no confundamos acceso a la formación, que se puede hacer a distancia, con educación, que requiere contacto, presencia.

El bullying o el ciberacoso son realidades que evidencian las carencias de nuestro sistema educativo. La educación emocional y la enseñanza de habilidades sociales son materias fundamentales para garantizar la convivencia y enseñar a resolver conflictos con destreza. Si trabajamos con la persona acosadora, conociendo los motivos que provocan esas conductas y ofreciéndole alternativas, y con la persona acosada, empoderándola, estaremos combatiendo estos problemas de acoso y violencia escolar.

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Yolanda Sarria Viñolo

Yolanda Sarria Viñolo

Periodista

 

SOBRE LA AUTORA:

Intervención socioeducativa con adolescentes en conflicto. Rebeca PalaciosRebeca Palacios García de la Rosa es maestra de Educación Primaria. Experta en INtervención Psicoeducativa con menores en situación de desamparo y conflcto social y Especialista en Cooperación y Ayuda Humanitaria. Apasionada defensora del mundo adolescente, ha trabajado en aulas públicas, domicilios privados, centros cerrados de internamiento y espacios abiertos, tanto en España como en Ecuador.

 

 

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