Estrés: ¿Cómo afecta en tu vida y en tu familia?

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Estres-stressEl estrés se ha apoderado de nuestra sociedad. Nos lleva a actuar y a percibir el mundo de un modo diferente, como si todo se tratase de una cuestión de vida o muerte. Pero no es tan malo. ¿Quieres saber cómo te ayuda en tu día a día, y cómo gestionarlo dentro de la familia?

A estas alturas del año nos hemos instalado en la rutina, los horarios y las responsabilidades y de nuevo el estrés amenaza con apoderarse de nosotros y marcarnos los tiempos, las prisas y las exigencias. Pero, ¿y si te digo que el estrés no es malo, sino una respuesta necesaria de nuestro organismo?

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¿Qué es el estrés y cómo nos ayuda? 

El estrés es una respuesta del organismo que nos prepara para adaptarnos y reaccionar de forma funcional ante una situación de peligro. En momentos de peligro, nuestro cerebro produce la señal de estrés y prepara nuestro organismo para la supervivencia: activa nuestro sistema nervioso, afina nuestros sentidos, acelera el pulso cardíaco y el ritmo respiratorio…

Con todos estos cambios, nos ayuda a que nuestro cuerpo esté más preparado para huir o para afrontar con más éxito ese peligro. Sé que la sensación de estrés no es cómoda, pero sin esta respuesta nuestra especie no hubiese sobrevivido a los depredadores ni a los peligros que nuestros ancestros tuvieron que superar.

El estrés es una respuesta del organismo que nos prepara para adaptarnos y reaccionar de forma funcional ante una situación de peligro.

Es necesario entender que no estamos diseñados para ser felices, sino para sobrevivir. Este hecho hace que ante el peligro la respuesta de estrés se active y una vez que éste ha sido superado se desactive. Solamente entonces tiene sentido dejar de preocuparse y disfrutar del entorno seguro. Es en estos momentos cuando el sistema nervioso proporciona un estado de calma y reparación en nuestro organismo.

Estres-stress¿Cuándo el estrés es disfuncional?

Si miramos el contexto en el que vivimos observamos que ha habido grandes cambios que producen que el estrés no siempre nos acerque a la solución. Por un lado, nuestras fuentes de estrés actuales no requieren de esta parte tan física que nos proporciona nuestro organismo. Por ejemplo: Sentir que nuestro corazón late más deprisa no nos ayuda a la hora de elaborar el informe que tenemos que entregar esa mañana a nuestro cliente. Incluso suele empeorar la situación.

El hecho de que la mayor parte del día permanezcamos sentados impide que descarguemos físicamente la adrenalina que nos produce el estrés, con lo cual terminamos percibiendo situaciones comunes de nuestro día a día desde el peligro y se desencadena de nuevo el circuito del estrés.

Por si esto fuera poco, con Internet y los medios tecnológicos cada vez estamos más accesibles y expuestos a demandas, responsabilidades, exigencias y comparaciones.

Estres-stressEl ruido mental y ambiental, proceda por el canal auditivo o visual, también afecta continuamente a nuestro sistema nervioso y es una fuente importante de estrés.

¿Te acuerdas de aquellos tiempos en los que esperar el autobús consistía simplemente en permanecer pasivamente sin hacer nada mientras tanto? ¿Cuándo fue la última vez que estuviste un rato sin hacer absolutamente nada, ni mirar el móvil para consumir información?

El ruido mental y ambiental afecta continuamente a nuestro sistema nervioso y es una fuente importante de estrés.

Nuestro sistema nervioso está preparado para activarse y desactivarse. Sin embargo, cuando lo tenemos siempre activado en modo “estrés” acaba por agotar las reservas de energía de nuestro cuerpo. Esto trae consecuencias negativas sobre todos los ámbitos de nuestra vida: salud física, bienestar emocional, rendimiento laboral y relaciones personales.

Es así como el estrés pasa de ser una respuesta adaptativa a una reacción disfuncional que tiende a cronificarse si no ponemos soluciones.

Estres-stress¿Cómo afecta el estrés a la vida en familia?

El estrés afecta a nuestro estado de ánimo y a la forma de relacionarnos con lo que sucede a nuestro alrededor. Cuando estamos subidos en la rueda del estrés, todo lo percibimos desde la preocupación, la ansiedad y el malestar.

Es normal que si estamos sometidos a un estrés diario, terminemos por sentirnos más cansados, más irascibles, con menos capacidad de atención y lo acabemos volcando con los de siempre. Por este motivo la familia suele ser uno de los entornos que se ve más deteriorado. Y dentro de la familia, los niños son los más vulnerables emocionalmente, pues los adultos son sus figuras de regulación emocional. Si los adultos están desbordados, los niños no podrán sentirse en calma y seguridad.

Dentro de la familia, los niños son los más vulnerables emocionalmente, pues los adultos son sus figuras de regulación emocional.

Cuando en casa todo son prisas, falta de presencia y preocupación, los niños experimentan el estrés presentando síntomas similares a los de los adultos. Por ejemplo: mayor irascibilidad, inestabilidad emocional, demanda continua de los padres, miedos y ansiedad, resfriados, o incluso falta de concentración y dificultades en el aprendizaje, en casos más prolongados…

Estres-stressSin embargo, en pocas ocasiones relacionamos estos síntomas con el estrés. Tendemos a pensar que los niños no pueden sentir estrés, pues no tienen grandes responsabilidades. Y esto suele producir aún más estrés, haciendo que nos sintamos desbordados: “Ahora sólo faltaba que el niño se ponga a llorar”, “con todo lo que tengo que hacer y no para de pedirme que esté con ella/él”, “y para colmo me llaman del colegio para ir a buscar al niño porque se ha puesto malo”…

Los niños son esponjas emocionales, que absorben y se nutren del clima emocional que les rodea.

Recordar que los niños son esponjas emocionales, que absorben y se nutren del clima emocional que les rodea, especialmente el familiar, te ayudará a hacer un cambio de chip. Tu pareja o tu compañeros de trabajo puede que lo noten, pero sin duda los niños serán los primeros en hacerte espejo. Aprovecha esas ocasiones en las que veas que tus hijos están más irascibles para mirar cómo te has sentido tú durante los últimos días. ¿Hay algo que te preocupe o te moleste? ¿Qué momentos buenos has compartido con ellos? ¿Y contigo misma? ¿Has tenido tiempo para ti?

Estres-stressSaber que te sientes preocupada o estrellada es el primer paso para afrontar el problema real y cambiar la actitud hacia tus hijos y el resto de seres queridos. Si quieres conocer más estrategias sobre cómo gestionar el estrés en tu día a día, en el próximo artículo te daré unas sencillas pautas para implementar en tu rutina que te ayudarán a salir de la rueda del estrés. Pero si te sientes identificada y te gustaría trabajarlo con un seguimiento personalizado, ponte en contacto con nuestro equipo.

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Irene Plata Martínez

Psicóloga General Sanitaria

Col. Nº M-286

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