Cómo evitar conflictos familiares

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Cómo evitar conflictos familiaresEstas fechas mueven intensas emociones y generan vivencias tan gratificantes y plenas como indeseables. Y aunque evitar conflictos familiares es todo un reto para el que no existe una fórmula mágica, la empatía, las habilidades sociales y una actitud positiva y proactiva serán nuestras grandes aliadas.

Cómo prevenir conflictos familiares

Hemos de aceptar que la convivencia comporta discrepancias que pueden llegar al conflicto. Sin embargo, bien gestionadas, forman parte de lo saludable puesto que permiten manifestarse y expresarse. Nos sirven de lugar de entreno para tolerar a las personas que nos incomodan en otros ámbitos como el trabajo, los vecinos, etc. Es cierto que nos duele más que “la oposición” proceda de seres significativos, ya que en muchas ocasiones suponemos que somos y pensamos de forma similar, y ello nos hace sentir heridos y vivir estas experiencias con bastante intensidad emocional.

Sin entrar en la obsesión y la perfección, es conveniente reflexionar acerca de lo que deseamos o esperamos en estas fechas. Saber manejar estas situaciones de diversidad con personas que difieren de nosotros, es una competencia que no todo el mundo aprende. Podéis ver la metáfora de la montaña .

Las recomendaciones generales son muy útiles para quien ya tiene la actitud y la intención de prevenir los conflictos, o cuando se han vivido episodios anteriores de desencanto y ante dichas experiencias se quiere evitar repetir tropezar en la misma piedra.

En cambio, cuando no pensamos en la posibilidad de que ocurra nos puede coger por sorpresa. Por tanto, lo primero a detectar es qué idea tengo de los hechos pasados y si creo que me van a afectar en el presente. Si te has contestado afirmativamente ya estás en riesgo, porque tus prejuicios (basados en hechos de conflicto real) te están generando un sesgo hacia la situación futura que aún no ha ocurrido. De esta manera, si crees que habrá conflicto de nuevo, tienes muchos números para que lo haya.

Salir del bucle de la perspicacia

El rencor y las expectativas negativas no son nuestros mejores aliados. La persona con más inteligencia emocional será capaz de centrarse y focalizar en lo que desea que suceda ahora, este año, estos días, en estas fechas, dejando a un lado lo que ocurrió, pasó, vivió o marcó las experiencias del año pasado o de años anteriores.

La inteligencia emocional es la habilidad para percibir, valorar, expresar y comprender emociones y regularlas. La gestión o regulación de las emociones es la habilidad más compleja pues se trata de saber moderar o minimizar las emociones desagradables.

Cada miembro de la familia es un ser dinámico que va cambiando a medida que tiene experiencias, por tanto, es conveniente flexibilizar las etiquetas que ponemos a las personas y ajustar nuestra visión a los hechos actuales y no a las ideas preconcebidas anteriores.

Estas premisas son importantes porque, si no, partimos de un sesgo cognitivo que nos va a imposibilitar seguir los consejos que se suelen recomendar, ya que son las emociones las que condicionan nuestros comportamientos y éstas provienen de nuestra manera de procesar y pensar, tanto consciente como inconscientemente, sin tener ni idea de las creencias que subyacen y son también motor de lo que hacemos.

La familia, tradicional o reconstituida, nos proporciona identidad, sentido de pertenencia y nos aporta seguridad.

La familia, de la índole que sea (tradicional o reconstituida), nos proporciona identidad, sentido de pertenencia y nos aporta seguridad. El conflicto enquistado y no gestionado atacará nuestro bienestar y felicidad personal al no poder satisfacer las necesidades esenciales afectivas. Ésta, como sistema de peso en nuestras vidas, pasa por distintas etapas, condicionadas por cómo están sus miembros y las interacciones que se dan entre éstos. En el caso de las familias reconstituidas, hemos de poner aún más énfasis en la gestión para repartir con más esmero el encuentro familiar en estas fechas.

Cómo evitar conflictos familiares

Tus mejores aliados

  • La actitud proactiva de basar nuestra felicidad no en cómo se comporte el otro, sino en nuestra habilidad de gestionar y prevenir el desencuentro. Trabajar nuestra propia sensibilidad para no caer en el “terribilismo”. La tolerancia, el poner límites con asertividad (no con una conducta agresiva y déspota) nos acerca a conseguir nuestro objetivo final: pasar a gusto estas horas o días con nuestros familiares directos o indirectos.
  • La empatía es la aptitud que nos permite mediante las neuronas espejo comprender a la otra persona, sintonizar con sus sentimientos y tener un comportamiento prosocial de ayuda a los demás. La empatía se sitúa en la vertiente interpersonal de la inteligencia emocional y según Goleman, “de todas las competencias de la inteligencia emocional, la empatía es la fundamental para comprender y apreciar los sentimientos de las demás personas”.
  • Compasión. Pongamos esmero en el habla. ¿Con cuántas etiquetas nombramos o definimos a veces a los demás? Interactuar con habilidades sociales y asertividad  te resultará más fácil con compasión, compasión para ti porque te quieres y deseas no pasar estrés, y compasión para los demás, sin olvidar a los más mayores y a los niños. Muchas veces, en aras de la justicia o de lo que crees que es más correcto, pasas por alto que los más vulnerables están en medio de este campo de batalla.

Si nuestro objetivo principal es “pillar” el fallo del otro, va a suceder que estarás exponiéndote y exponiéndoles al riesgo de arruinar lo que hubiera podido ser una buena velada familiar.

Para encajar las críticas cambiando el ataque-defensa por la colaboración, el vídeo de Fernando Pena os será de gran utilidad.

Nadie tiene derecho a insultarte ni a corregirte de malas maneras. Nadie puede arrebatar tu calma interior si te focalizas en priorizar el cariño de la mayoría.

  • Huir del drama. En los momentos de reunión en los que podemos aportar afecto y tranquilidad y que contribuyen al bienestar de la familia, evitar el conflicto nos protege a todos/as y nos ayuda a tener la calidad de vida emocional que nos merecemos.
  • Evitar la escalada de emociones como la ira contribuirá a conseguir el bien común y el tuyo, pensando que ese instante de rabia lo puedes gestionar con distancia emocional e, incluso, física. Puedes ir un momento al lavabo o salir a una terraza o balcón y esperar unos minutos para pensar con mayor claridad.
  • No hacer lo que no quieras que te hagan a ti. Es decir, no impongas con gritos ni etiquetes despectivamente si a ti no te gusta oírlo.
  • Actuar con actitud de principiante. Técnicas como el Mindfulness nos ayudan a vivir en el aquí y el ahora, sin juzgar, aceptando las cosas tal como son, observándolas y tomando distancia emocional.
  • Pautas como planificar los menús, combinar los calendarios y evitar temas conflictivos te servirán, siempre y cuando tengas claro lo que quieres y estén alineados con el objetivo final.

Cómo evitar conflictos familiares

El objetivo de la reunión familiar

¿Vas a pasar unas horas o unos días con quien no te apetece, porque le importan a quien te importa?, ¿por el valor que tiene para ti la familia?, ¿por las costumbres que no deseas romper o que no te atreves por mil razones que no te explicas?, ¿por no tener ningún plan B mejor que hacer?…

Disfruta al máximo de las personas y de esos momentos que sin duda te proporcionarán buenos recuerdos a ti y a tus hijos y/o nietos.

Os dejo el secreto de una familia que con su voluntad y “buen” hacer marca la diferencia en “Cuentos para dormir”, de Pedro Pablo Sacristán.

“Que dos y dos sean necesariamente cuatro, es una opinión que muchos compartimos. Pero si alguien sinceramente piensa otra cosa, que lo diga. Aquí no nos asombramos de nada.” Antonio Machado.

Teresa Morali Ferre. Psicólogo online

Teresa Morali

Especialista en Psicología clínica Col. 4682 Copc

Psicólogo online. Logopeda online. Pedagogo online. Abogado de familia online

 

2 Comentarios

  1. Laura Caballero.
    | Responder

    Me ha gustado muchísimo. Los consejos están claros y son acertados aunque creo que la gestión de emociones, es lo que resulta más difícil.
    Me interesa mucho lo del Mindfulness e intentaré estudiarlo y ponerlo en práctica.
    GRACIAS.

  2. Teresa Morali
    | Responder

    Hola Laura,
    Te agradezco tu comentario. En relación al mindfulness, te envío un enlace para que tengas más información. Se trata de una práctica ancestral que se utiliza como técnica en diferente ámbitos (clínico, organizacional, educativo etc.) tanto a nivel preventivo como terapéutico, ya que hay evidencia de su eficacia. Facilita la regulación emocional y poder tener una mente “sabia”, encontrando el equilibrio entre lo racional y lo emocional.
    http://www.psicologiamorali.com/mindfulness-y-atencion-plena/
    Aprovecho para enviarte mis mejores deseos para este 2018.

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