Hiperniños. ¿Hijos perfectos o hipohijos?

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Hiperniños. ¿Hijos perfectos o hipohijos?

ENTREVISTA A EVA MILLET 

“Los hiperniños son el resultado de los hiperpadres y de la crianza híper, que prácticamente ve a los hijos como un “producto” a crear”.

 

Hiperniños. ¿Hijos perfectos o hipohijos?
Eva Millet

La autora de “Hiperpaternidad, del modelo «mueble» al modelo «altar»” vuelve a sorprendernos con “Hiperniños. ¿Hijos perfectos o hipohijos?”. Un acertado y divertido análisis de los esteorotipos de crianza actual, donde dibuja con ironía a madres helicóptero, padres-mánager o progenitores apisonadora, y nos descubre la denominada “Generación blandita”.

 

¿De la hiperpaternidad hemos llegado a los hiperniños y a la hipercrianza?

Pues sí, los hiperniños son el resultado de los hiperpadres y a ellos dedico mi segundo libro. Son el resultado de la crianza híper, cada vez más habitual entre las clases medias y altas de nuestro país y que, prácticamente, ve a los hijos como un “producto” a crear. Por ello, las infancias hoy se están convirtiendo en campos de entrenamiento en pos del hijo “perfecto” del cual presumir en las redes sociales. Estos hiperniños van de la escuela a la extraescolar desde muy pequeños, pasando por las clases de refuerzo (aunque no las necesiten), las actividades lúdicas programadas y las experiencias “mágicas”. La hiperpaternidad adora la precocidad y la hiperactividad y destierra un derecho de la infancia, que es el tiempo libre para jugar. Sin olvidar otra característica fundamental: el niño es el centro absoluto del universo familiar y los padres están para asistirle en TODO y para impedir que experimente cualquier contratiempo (“que no se frustre” es casi un mantra en la paternidad actual). El resultado: niños sobreprotegidos, con baja tolerancia a la frustración y pocos recursos para salir ellos adelante, porque están acostumbrados a que sus padres lidien con todos sus asuntos (incluso, que les hagan sus deberes escolares). Hipohijos, en definitiva.

“La hiperpaternidad adora la precocidad y la hiperactividad y destierra un derecho de la infancia, que es el tiempo libre para jugar.”

¿Es la hiperpaternidad una manera de educar que se enmarca en la sociedad de consumo?

La hiperpaternidad es un modelo muy consumista, acelerado y competitivo, en sintonía con el hipercapitalismo actual. También en la crianza todo se hiperespecializa, hay un experto para cada cosa. El modelo nos llega de EEUU, donde hace tiempo que reina una ansiedad entre los padres respecto a las probabilidades del hijo para “triunfar” en la vida, en un momento en el que nos dicen que todo es dificilísimo. Esta ansiedad también nos ha llegado aquí. El problema es que, si el futuro es complicado, hemos de formar a nuestros hijos con otras herramientas que no sean puramente académicas, sino de carácter (como la paciencia, la tolerancia a la frustración, la empatía, la valentía, el esfuerzo…) y esta parte de la formación no se tiene en cuenta en la hiperpaternidad. Parece que lo importante es que el niño o la niña vayan al “mejor”colegio, tengan las “mejores” oportunidades y experiencias, se les justifique todo y se les dé todo (no vaya a ser que se traumaticen). Pero, ¿qué se les pide a cambio? Todos tenemos derechos, por supuesto, pero también, deberes.

Hiperniños. ¿Hijos perfectos o hipohijos?

“No se trata de decir a los hijos que son lo “más” y punto, sino ayudarles a adquirir la autoestima a través del esfuerzo y de sus actos.”

Fruto de este modelo educativo ha surgido la “generación blandita”. 

Sí, el resultado son estos “niños “blanditos” o “Generación copo de nieve“, como se les llama en el mundo anglosajón. La baja tolerancia a la frustración es una de las características principales. La ansiedad, otra: Stella O’Malley, psicóloga irlandesa y autora de dos libros sobre este tema, me comentaba que los hiperniños se convierten en adolescentes “que en Instagram son como cisnes, con vidas perfectas, pero son chicos y chicas muy ansiosos, algunos paralizados por la ansiedad”. La ansiedad también está manifestándose en España: el último informe del Plan Nacional Contra la Droga revela que uno de casa seis adolescentes consumió ansiolíticos durante el último año para calmar su malestar ante un examen o una ruptura sentimental. Ansiedades que antes eran parte de la vida, pero que hoy se medicalizan. Leo esta mañana que en EEUU la universidad de Utah ha instalado un “armario del llanto” para que los alumnos estresados puedan encerrarse durante unos minutos y llorar. El cubículo viene con muñecos de peluche.

“El modelo nos llega de EEUU, donde hace tiempo reina una ansiedad entre los padres respecto a las probabilidades del hijo para triunfar.”

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¿Podemos revertir este proceso mediante la educación emocional? ¿En qué consiste una educación integral, a tu modo de ver? 

Está claro que el miedo y la ansiedad son emociones y que tenemos que aprender a lidiar con ellas, a gestionarlas, y que esto forma parte de la educación integral que mencionas. Pero como cuento en Hiperniños. ¿Hijos perfectos o hipohijos?, hay una cierta confusión entre la educación emocional y la autoestima de los hijos. No se trata de decir a los hijos que son lo “más” y punto, sino ayudarles a adquirir la autoestima a través del esfuerzo y de sus actos. Como dice la pedagoga Eva Bach, otra de mis fuentes —y una de las primeras en hablar de la cuestión de la educación emocional aquí—, una buena autoestima tiene que ir acompañada de empatía: “Me merezco que me traten bien” (pero los otros, también lo merecen); “Yo soy estupendo” (pero lo otros, también lo son), etc, etc. La empatía, el ponerse en la piel de los otros, es un herramienta de carácter fundamental: si no la tenemos no hablamos de autoestima, sino de narcisismo.

La hiperpaternidad es un modelo asfixiante, consumista y competitivo, cuyo propósito es preparar hijos “triunfadores”.

Hiperniños. ¿Hijos perfectos o hipohijos?

“La empatía, el ponerse en la piel de los otros, es un herramienta de carácter fundamental: si no la tenemos no hablamos de autoestima, sino de narcisismo.”

Plasmas diferentes estilos de crianza que confluyen en la denominada “hiperpaternidad”…

Lo que doy son “caricaturas” que ayudan a entender este tipo de crianza intensiva. De las clásicas madres-helicóptero (que sobrevuelan sin descanso las vidas de sus hijos) a los cansinos padres-mánager (progenitores de futuros astros del deporte, dispuestos a todo para que su hijo gane y que emponzoñan el deporte escolar con sus gritos, insultos e insistencia). Sin olvidar los progenitores apisonadora (que, en vez de preparar a los hijos para el camino, preparan el camino a los hijos); los padres-secretario/mayordomo, guardaespaldas, chófer, etc.

¿Qué papel juega la escuela en todo esto?

La escuela asiste bastante perpleja al fenómeno de los hiperpadres. Todos sabemos que la colaboración entre escuela y familia es fundamental, pero si las familias traspasan algunos límites (como exigir cambios en la escuela que no benefician al bien común sino a su hijo/a en particular), entonces la colaboración se transforma en intromisión… y todos sufren. En Hiperniños. ¿Hijos perfectos o hipohijos? dedico dos capítulos a esta relación familia/escuela. En uno, hablan los docentes. Mira algunas cosas que me comentan: “El concepto de maestro ha cambiado. Ahora somos animadores de tiempo libre, conciliadores entre los padres, enfermeros… ¡Hacemos de todo! (…) La actitud del alumnado también es distinta y se refleja en la falta de esfuerzo y en que no saben superar dificultades”. “Los padres controlan en exceso las vidas de sus hijos (…) detecto que la sobreprotección es una necesidad de los padres, no de los hijos, y que se da tanto en primaria como en secundaria”. “Faltan más familias con tiempo de calidad en casa con sus hijos y sobran progenitores prepotentes con los centros”.

“Estamos criando hijos con miedos, ansiedad y baja tolerancia a la frustración. Deberíamos educar también el carácter, que es fundamental para ser feliz.”

Hiperniños. ¿Hijos perfectos o hipohijos?
¿Y qué me dices de todo lo que ofrecemos a los hijos: extra escolares, campamentos, vacaciones, ropa de marca, regalos carísimos…? 

El problema es que hay una oferta brutal de lo que yo llamo “experiencias mágicas” (viajes a Laponia para ver a Papa Noel; campamentos completamente hiperactivos; fiestas de cumpleaños tematizadas y con comida orgánica…). Cosas y experiencias que te dicen lo que has de dar a tus hijos para hacerles “felices” y que normalmente cuestan mucho dinero. Muchos padres lo hacen con la mejor intención del mundo («¿Cómo no voy a darle eso, si va a hacerlo feliz?», nos preguntamos, sintiéndonos terriblemente culpables si no se lo damos) y entramos en esta rueda consumista y acelerada. Francamente, la infancia es de por sí algo muy mágico, no hace falta atiborrarla de experiencias “mágicas”, que suelen ser carísimas.

“Hay una oferta brutal de “experiencias mágicas”, viajes a Laponia, campamentos hiperactivos, fiestas de cumpleaños tematizadas… que te dicen lo que has de dar a tus hijos para hacerles “felices”.

Todos somos hijos de nuestro tiempo. Tras el hiperniño, ¿qué perfil vislumbras en el futuro?

No soy adivina, por lo tanto no puedo decirte con exactitud… Pero sí que intuyo que si estamos criando hijos con miedos, baja tolerancia a la frustración y ansiedad, no vamos bien. Repito: deberíamos educar también el carácter, que es fundamental para ser feliz. Y si nuestro carácter es miedoso o débil o falto de empatía, no seremos felices ni haremos felices a los otros. Yo destaco dos herramientas clave de carácter; la valentía y la empatía. Si fueran más abundantes, no habrían tantos miedos ni desigualdades. No hubiera ganado alguien como Trump, por ejemplo.

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Yolanda Sarria Viñolo

Yolanda Sarria Viñolo

Periodista

 

SOBRE LA AUTORA:

Hiperniños. ¿Hijos perfectos o hipohijos?Eva Millet Malagarriga (Barcelona, 1968) es periodista, licenciada en Ciencias de la Información por la UAB. Ha trabajado en Londres para el diario The Guardian y la BBC radio, medio del cual fue corresponsal en México a finales de la década de 1990. Es colaboradora habitual del Magazine de La Vanguardia y de otros suplementos de este diario, así como del grupo RBA y de revistas como Historia y vida y Cuadernos de Pedagogía. En 2002, a raíz del nacimiento del primero de sus dos hijos, empezó a publicar sobre temas de educación y crianza. En 2014 puso en marcha un blog, www.educa2.info: un espacio que busca ser una ventana a inquietudes, aportaciones y noticias que ayuden a las familias a educar a sus hijos. “Hiperpaternidad, del modelo mueble al modelo altar”, que ya va por su tercera edición, ha popularizado el concepto de hiperpadres en nuestro país.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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