Implicación de la familia en la escuela

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implicación de la familia en la escuelaCuando la familia comprende la importancia que tiene el colegio y el aprendizaje para el desarrollo presente y futuro de los hijos, mantiene una relación de colaboración con los profesores y genera un clima adecuado para fomentar los hábitos de trabajo y de estudio.

La implicación de la familia en la escuela favorece la integración y el éxito escolar de los hijos. En nuestro marco educativo se presupone que la familia conoce y acepta el proyecto de la escuela. Este principio es muy importante para educar a la par, compartir valores educativos y afrontar conjuntamente y de forma positiva las dificultades que pueden aparecer a lo largo del curso.

Implicación de la familia en la escuela

No debemos olvidar que todos somos agentes educativos y que cuanto mayor sea nuestra colaboración con el centro escolar, mejor resultado obtendrá nuestro hijo/alumno. Es en este momento, en los inicios del curso, cuando se explican y recuerdan los valores que cada colegio tiene en su proyecto y se comunica en las reuniones de padres los aspectos concretos de cada edad y curso.

En ocasiones puede parecer que esta parte del discurso es más de lo mismo, que suena repetitivo. Pero tanto la Dirección, como el claustro de profesores y el personal que gestiona el comedor y el recreo revisan estas recomendaciones y aspectos “formales” que debemos conocer y cumplir para garantizar el buen funcionamiento del colegio.

Todos somos agentes educativos y cuanto mayor sea la implicación de la familia en la escuela mejor resultado obtendrá nuestro hijo o alumno.

implicación de la familia en la escuela

Así pues y a modo de guiones podríamos considerar que los aspectos a tener en cuenta para la implicación de la familia en la escuela son los siguientes:

1. La adquisición de hábitos de estudio previene el fracaso escolar

El uso de la agenda facilita la relación familia-escuela (con la limitación que hemos señalado antes). Se debe realizar una revisión diaria para asegurar que nuestro hijo se anota las tareas y las realiza en el tiempo adecuado. Tanto da si nuestro hijo es mayor o pequeño, nuestra actitud debe ser siempre colaborativa. Desde primero de primaria se explica el uso de la agenda ya sea para recordar cosas que deben traer, información que deben buscar, o una tarea que han de terminar.

implicación de la familia en la escuela

Implicación de la familia en la escuela

2. Grupos de whattssap del colegio

Los grupos de whattssap pueden ser una ayuda en determinadas circunstancias, incluso en un apuro de deberes. Pero no es aconsejable que recurramos a ellos como norma general. Nuestro hijo debe aprender a desenvolverse por sí solo, ser autónomo y emplear sus habilidades. Y si éstas presentan dificultad, ayudarle pero no sustituirle. La agenda es un elemento fundamental para fomentar estas estrategias.

Implicación de la familia en la escuela
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3. No desautorizar al maestro/tutor

Nuestras dudas las podemos y debemos manifestar a la persona adecuada pero nunca en presencia de los niños. De ser así estaríamos estableciendo un principio de desautorización del personal educativo que después es muy difícil reconducir y resolver. Las dudas se resuelven en privado, no escribiendo nuestra queja en la agenda del niño para que se la entregue al profesor. Lo que en un principio hacemos con “buena intención”, el alumno lo puede interpretar a su manera y establecer dos bandos: el de casa y el del colegio. Puedo asegurar que el resultado nunca, nunca es educativo, y no resuelve el fondo del problema o de la queja. Afortunadamente, este aspecto ha cambiado considerablemente hoy día, gracias a los emails que se pueden dirigir directamente al tutor.

4. Llegar puntual al colegio

Debemos enseñar a nuestros hijos a ser responsables, ya que llegar tarde tiene consecuencias en el seguimiento de la actividad iniciada en el aula. Supone empezar el día con un estrés innecesario. Y la impuntualidad es una falta de respeto. Hagamos lo posible para que la mañana empiece bien.

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Implicación de la familia en la escuela

5. Promover los hábitos de convivencia

Desde casa tenemos la oportunidad de valorar la importancia de una buena higiene, del vestuario… Es importante educar para que los hijos comprendan la diferencia entre ir al colegio o ir a una fiesta, por ejemplo. Este detalle es complicado a partir de ciertas edades, pero debemos insistir en ello.

Las actividades extra escolares son complementarias, favorecen muchísimos hábitos y valores, pero siempre en una justa medida.

6. Responsabilizarse de los deberes, en caso de ausencias

Cuando se producen ausencias por enfermedad u otros motivos, ya sean de uno o de varios días, enseñaremos a nuestros hijos a averiguar lo que han hecho sus compañeros, si tienen deberes, etc. Pero la iniciativa, si queremos educar en responsabilidad, debe partir del alumno en cuestión.

Implicación de la familia en la escuela
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7. Ayudar en las tareas, sólo en caso necesario

Cuando hablamos de colaboración con el día a día escolar no debemos caer en la confusión de “estar completamente” encima del niño/a. Nuestro seguimiento es a cierta distancia; es decir, una supervisión. Podemos atender una duda razonable y puntual en las tareas, pero no tener la obligación de parar nuestra actividad y sentarnos a su lado para que haga las tareas. Si lo hacemos estamos contribuyendo a crear un alumno inseguro que siempre espera la aprobación del adulto y que no aprende ni el valor del esfuerzo ni el de la constancia (siempre estamos hablando de la edad razonable para ello). Asimismo, le privamos de la satisfacción de lograr algo por sí mismo.

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Implicación de la familia en la escuela

8. Equilibrar las actividades extra escolares

Mesuraremos la cantidad de actividades extra escolares. Estas actividades son complementarias, favorecen muchísimos hábitos y valores, pero siempre en una justa medida. Ni todas han de estar relacionadas con el ámbito escolar ni han de ser tantas que el alumno no sabe ni lo que le toca cada día. Buscaremos que sean de su agrado y no les forzaremos a realizarlas. Son nuestros hijos pero no deben hacer “aquello que yo no pude aprender”. Cada niño es diferente, aún siendo nuestros hijos, y hay que atenderles en función de su personalidad.

 

Carme Pau Gómez. Pedagogo online

Carme Pau Gómez

Pedagoga
Colegiada 1845

 

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