Planifica el curso con antelación

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Está a punto de empezar un nuevo curso. Al principio todo son ilusiones y buenos propósitos, pero es importante comenzar bien para asegurarnos de que el año escolar transcurra con calma.

Los padres pueden hacer mucho para ayudar a sus hijos a que sea una buena experiencia. En este artículo repasaremos algunas de las ideas más básicas. ¡Son sencillas, pero funcionan! No esperes más para ponerlas en práctica.

Reconócelo, la vuelta al cole es un hecho agridulce, tanto para los padres como para los propios hijos. Por un lado, pocos se salvan del gasto añadido que comporta este temido mes de septiembre: libros, cuadernos y lápices nuevos que llenarán sus mochilas de ilusión, de aprendizaje y de algún “no quiero ir al cole”. No obstante, todo eso queda relegado ante la idea de que nuestros pequeños están creciendo y evolucionando y esa es la parte dulce de esta historia.

Si además de ser madre o padre, eres profesor: ¡este es tu mes! Porque como docente no disfrutas del crecimiento de todos esos peques que durante los próximos 9 meses revolotearán por tu aula.

La preparación del nuevo curso debe ir más allá de la mochila física, debemos preparar también “su mochila emocional”, esa que con delicadeza y saber hacer hemos tenido que llenar. A continuación, os doy unos sencillos consejos:

  1. Esperar lo mejor de nuestro hijo o hija:

Está demostrado que el autoconcepto positivo en niños de edades tempranas afecta eficazmente en su rendimiento escolar (Alonso y Román, 2003)

  • No tenemos que olvidarnos de decirle que la escuela es importante y que esperamos que se esfuerce y que lo haga lo mejor posible. Los niños desean que sus padres estén orgullosos de ellos y al explicarles la importancia de la educación y de la escuela, les animamos a aprender y a esforzarse.
  • Asegurarnos de que saben que creemos en su potencial y habilidades.

Una buena rutina es preguntarle al niño todos los días lo que aprendieron en la escuela, o lo que encontraron interesante o divertido. En lugar de preguntar “¿Cómo fue la escuela hoy?”, decir “¿Qué fue divertido?, ¿Cuál fue la mejor parte del día?, ¿Qué aprendiste hoy de nuevo?”

Si te resulta difícil hacer que tu hijo hable acerca de lo que está sucediendo en la escuela, prueba estas recursos:

  • Toma las ideas principales de su tarea e intenta discutirlas, que él mismo adquiera consciencia de para qué puede ser útil ese conocimiento.
  • Pide a los maestros de tu hijo que te den una lista del trabajo que están haciendo en la escuela (pregunta si la escuela puede enviar información como ésta por correo electrónico, mensaje de texto, etc. cada cierto tiempo)

Si enseñamos a nuestros hijos que creemos en su potencial y les decimos que sabemos que pueden tener éxito, les ayudaremos a construir su confianza, establecer expectativas más altas para sí mismos y lograr mejores resultados en la escuela.

  1. Ayudar a nuestro hijo a planificar el curso:

Los niños desarrollan sus actitudes y creencias en sus habilidades en función de la actitud de sus padres. Características como la tenacidad, la persistencia, la planificación, la organización y la importante capacidad de pedir ayuda son a menudo las cualidades que los niños modelan de sus padres.

Si nuestro hijo tiene una actitud positiva hacia el aprendizaje, es más probable que complete su educación obligatoria y que lo haga con éxito. Para ello:

  • Anima a tu hijo a aprender de sus errores y a seguir intentándolo, incluso si considera que algo es difícil.
  • Elógialo por su esfuerzo y progreso, no únicamente por sus notas finales. Nos interesa que los niños asocien los buenos resultados al trabajo previo y no a otros conceptos como la suerte, etc.

Debemos ser positivos acerca de la escuela y respetuosos con los maestros. Mostrar interés por lo que sucede en la escuela y hablar sobre lo que se está aprendiendo hará que los niños se tomen en serio su tarea de ir al cole y aprenderán de nosotros el respeto hacia los maestros.

  • Si por algún motivo no estás de acuerdo con el quehacer del centro escolar o del maestro de tu hijo, no se lo hagas saber al niño, ten en cuenta que, por normal general, los alumnos tienen en estima a sus profesores y esto es muy positivo para ellos.
  • Dirígete directamente al maestro y fija una reunión para poder mostrarle tus inquietudes y establecer acuerdos.

Enseña a tu niño cómo planear, fijar metas y seguir trabajando en ellas hasta conseguirlas. Los niños que dominan este tipo de habilidades han aprendido a aprender con eficacia y esta capacidad les ayudará no sólo durante sus años en la escuela, sino a lo largo de sus vidas.

Para ello:

  • Demuestra una actitud positiva y buenos hábitos de trabajo.
  • Recuerda que la óptima gestión del tiempo es una actitud aprendida.
  • Ayúdalo a aprender cómo lidiar con las distracciones y volver a comprometerse con su trabajo.
  • Aliéntalo a seguir intentándolo si carece de confianza o duda de sí mismo. Las cosas comunes que los niños dicen cuando carecen de confianza podrían incluir: “No sé cómo hacer eso”, “No puedo recordar”, “Es muy difícil”, “Es aburrido.”
  • Elogia a tu hijo por su esfuerzo y persistencia cuando está leyendo o haciendo tareas. Es interesante que se sienta reforzado en estas situaciones. Por el contrario, hay que evitar asociar el estudio o el aprendizaje con el castigo. Evita frases como “estás castigado, ponte a estudiar”; o “me tienes harto, empieza ya con tus deberes”.
  1. Establecer con tu hijo unas buenas rutinas:

A la hora de establecer rutinas, es preciso saber cuál es la línea en la que se está trabajando en la escuela. En ese sentido, será necesario que los padres estemos informados de cuáles son las competencias que se espera que los niños adquieran o refuercen en el nuevo curso. Para ello:

  • Pide al centro que te mantengan informado sobre el nuevo currículo educativo: ¿Qué va a aprender este año?, ¿Sobre qué se va a trabajar?
  • Habla con tu hijo acerca de lo que está sucediendo en la escuela: actividades, programas, lo que están aprendiendo e incluso lo que ocurre en el recreo.
  • Establece con él un tiempo de estudio, repaso o trabajo en casa, debe ser flexible y no excesivamente largo, pero es conveniente que se establezca en un horario fijo para marcar la rutina.
  • Si eres de los que trabaja en casa, aprovecha la coyuntura para que tu hijo realice sus trabajos “contigo”, ellos aprenden con nuestro ejemplo.
  • Será muy útil que hagáis juntos un horario y lo tengáis expuesto para que el niño comience a trabajar las rutinas.

Si el niño se niega a ello podéis “jugar” a establecer un contrato “laboral” en que el niño “abajo firmante” se compromete a prestar sus servicios de “ejecución de tareas” para la empresa “X”. De este modo, gamificaremos su trabajo y añadiremos un componente de responsabilidad. ¡Eso si, nos va a costar un salario! que nunca debe ser monetario sino emocional (algo que le guste a final de mes, realista y ajustado a su nivel de compromiso)

Establece con él un tiempo de estudio, repaso o trabajo en casa, debe ser flexible y no excesivamente largo, pero es conveniente que se establezca en un horario fijo para marcar la rutina.

  1. Leer con nuestro hijo:

Phillips y Lonigan (2009) demostraron que cuanto mayor número de libros exista en una casa, mayor frecuencia con la que los padres lean e incluyan la lectura dentro de sus actividades familiares, mejor será la adquisición de la lectura por parte de sus hijos.

Los padres que leen en voz alta regularmente con sus hijos les ayudan a mejorar en la escuela. Leer con los niños es la mejor manera de enseñarles a leer y simplemente disfrutar de las historias.

  • Enséñale a amar la lectura en lugar de centrarse en enseñarles la mecánica de cómo leer.

Si no estás seguro de las habilidades de lectura del niño, puedes disfrutar de las historias. Podéis inventar historias, contar historias de su infancia o usar audiolibros.

Actividades como hablar sobre libros, películas o programas de televisión, así como el hecho de comer todos juntos, están asociadas con un mejor rendimiento de lectura de los estudiantes en la escuela.

Otras actividades pueden ser:

  • Leer libros o periódicos en casa.
  • Hablar de libros e historias con los hijos.
  • Preguntar a los niños sobre su personaje favorito en un libro o lo que piensan que podría suceder a continuación en la historia.
  • Inventar finales alternativos a las historias clásicas.
  • Tras leer un libro o cuento, hacer un dibujo que exprese la idea principal.

Si en casa alguno habla un idioma diferente, contar historias en este idioma es muy beneficioso para la educación de los hijos y la experiencia de vida.

Leer con los niños es la mejor manera de enseñarles a leer y simplemente disfrutar de las historias.

  1. Involucrarse con la escuela:

Las investigaciones sugieren que cuando las escuelas, las familias y los grupos comunitarios trabajan juntos para apoyar el aprendizaje, los niños tienden a mejorar en la escuela, a permanecer en la escuela por más tiempo y a tener actitudes positivas hacia ésta.

Para algunos padres, la idea de entrar en el colegio trae recuerdos de la infancia desagradables. Es importante recordar que, aunque tu experiencia no haya sido positiva, tienes el poder de hacer que la experiencia de tu hijo sea mejor.

Ser parte de la comunidad escolar es una forma de asegurar que nuestro hijo tenga todo el apoyo que necesita para alcanzar su potencial.

Para ello, es muy importante mantener el contacto con el maestro de nuestro hijo sobre su trabajo escolar y evolución de aprendizaje.

  • Reúnete con el director de la escuela con el objetivo de discutir lo que puedes hacer para ayudar al niño a sacar el máximo partido de su educación.
  • Pide colaboración si la necesitas. Hay muchos grupos comunitarios y servicios para ayudar a los padres. Muy a nuestro pesar, existen problemas que pueden estar afectando al aprendizaje de nuestros hijos (Trastornos del lenguaje, de la atención, del aprendizaje). Si es tu caso, no dudes en buscar información y en asesorarte.

Otros padres pueden ser un gran apoyo para contrastar que las conductas que tu niño tienie en la escuela o en el hogar son habituales para su edad.

Referencias bibliográficas

  • Alonso, J., y Román, J. M. (2003). Educación familiar y autoconcepto en niños pequeños. Madrid: Pirámide.
  • Phillips, B. M. y Lonigan, C. J. (2009). Variations in the home literacy environment of preschool children: A cluster analytic approach. Scientific Studies of Reading, 13 (2), 146-174.

Rosabel Rodríguez Rodríguez

Psicóloga y Dra. en Psicopedagogía
Profesora y Vicerrectora de la UIB
Directora del Programa de atención a las Altas Capacidades Intelectuales (PACiS)

PACIS

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