Enfadarse para llamar la atención

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Existen muchos y diversos motivos para que los niños ejerzan de “pequeños tiranos” con sus padres. Hoy hablaremos de enfadarse para llamar la atención.

Llamar la atención de los adultos es, en muchas ocasiones, el objetivo del mal comportamiento de los niños. Saben que si gritan, patalean o tiran cosas al suelo, papá y/o mamá dejarán aquello que están haciendo y desviarán su atención hacia ellos; y si lo saben, es porque han comprobado una y otra vez que funciona. No podemos olvidar que los peques son los mejores científicos del mundo: prueban, comprueban, afirman y reafirman constantemente que si ellos hacen A nosotros respondemos con B.

A menudo, nuestra primera reacción es castigar su mal comportamiento. Sin embargo, eso no siempre funciona. Si sancionar estas actitudes no nos ha ayudado a eliminarlas, quizá estemos aplicando la estrategia inadecuada y debamos cambiarla. ¿Qué tal intentar la llamada “disciplina positiva”?

Un primer cambio consistirá en reforzar aquellos comportamientos y conductas que sí nos gustan en el niño, felicitarle y prestarle atención cuando se porte bien. Si el niño recibe su objetivo, entenderá que ese comportamiento es la herramienta más eficaz para conseguirlo y lo usará extinguiendo aquellos que no le comportan ningún beneficio.

Un primer cambio consistirá en reforzar aquellos comportamientos y conductas que sí nos gustan en el niño, felicitarle y prestarle atención cuando se porte bien

La psicología nos indica que, a veces, el motivo de una mala conducta puede estar en el ámbito de los sentimientos y las emociones. Autores como Dreikurs enfatizan la importancia de la dinámica familiar temprana, rastreando los problemas hasta fuentes tales como la ambición excesiva, la sobreprotección de los padres, o las relaciones con los hermanos que hacen que ciertos niños se sientan desalentados o inadecuados.

Sabemos que una de las motivaciones básicas de todos los niños es satisfacer su necesidad de ser aceptados y reconocidos por las personas de su entorno y esto es válido tanto dentro de la familia como en la escuela.

Estrategias 

Cuando estamos seguros de que éste es el origen del mal comportamiento de nuestro hijo, una buena estrategia es brindarle aquello que necesita: nuestra atención. Pero, eso sí, habrá que aprender a hacerlo antes de que llegue el mal comportamiento. Los niños deben entender que portándose mal no van a obtener lo que desean y que, por el contrario, estaremos más pendientes de ellos cuanto mejor se comporten. Este nuevo enfoque, sin duda, nos proporcionará la tranquilidad que todos queremos.

No sólo debemos creer en sus capacidades sino ser capaces, también, de hacer que ellos crean en sí mismos.

A pesar de nuestra ajetreada vida, es necesario que nos paremos para prestar atención a nuestros hijos. Sentarnos a charlar, compartir actividades, jugar un rato con ellos, hará que se sientan atendidos y desaparecerá su necesidad de pedirnos atención de forma disruptiva.

No sólo debemos creer en sus capacidades sino ser capaces, también, de hacer que ellos crean en sí mismos. Está en nuestras manos trasladar al niño la actitud de “yo sé que puedes hacerlo” (Dinmeyer y Dreikurs, 1967)

Referencias bibliográficas:

Rodríguez, R. y Luca de Tena, C. (2001). Programa de Disciplina en la Enseñanza Secundaria Obligatoria ¿Cómo puedo mejorar la gestión y el control de mi aula? Málaga: Aljibe.

Dra. Rosabel Rodríguez

Psicóloga y Dra. en Psicopedagogía
Profesora y Vicerrectora de la UIB
Directora del Programa de atención a las Altas Capacidades Intelectuales (PACiS)
PACIS

 

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