Los enemigos de tu dieta

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¿Cuáles son los principales enemigos de tu dieta? Uno de los motivos que nos llevan a saltarnos la dieta es la dificultad para lograr una óptima organización en nuestras vidas, debido, entre otras cosas, a la falta o al exceso de tiempo.

La carencia de tiempo genera un estrés y un agotamiento continuo que provoca procesos como la ansiedad, principal responsable de que comamos de forma impulsiva alimentos ricos en azúcares y grasas, que nos crean momentáneamente esa falsa sensación de felicidad a modo de recompensa.

La abundancia de tiempo también nos perjudica, ya que el aburrimiento a veces nos produce una percepción de vacío que nos induce a buscar compensaciones equivocadas en alimentos poco nutritivos y de alto contenido calórico.

En el momento en que equilibres tu tiempo, tu dieta se armonizará milagrosamente

Consejos para organizarte, ante la falta de tiempo:

En el primer caso, cuando el trabajo y las tareas extra laborales (familia, casa, hobbies, etc.) son excesivas y están desproporcionadas, debes marcar unos horarios rutinarios y establecer limites para cada cosa. La dieta debe ser un pilar a tener en cuenta, junto con el trabajo y la familia.

– Busca un día a la semana para crear un menú semanal equilibrado para toda la familia (15 minutos)

– Haz una lista de la compra de lo que necesitarás (5 minutos)

– Compra lo establecido y almacénalo en casa (1 hora)

Evita comprar productos procesados. Es preferible dedicar una tarde a elaborar comidas caseras para toda la semana y congelarlas, antes que consumir envasados.

Si tu problema es el exceso de tiempo:

– Concreta un horario y respétalo (levántate y acuéstate siempre a la misma hora)

– Enfoca las tareas y la compra como hábitos sociales; compra en el mercado, en lugar del supermercado.

– Sal a caminar cada día durante 30 minutos (si no quieres ir sola, queda con alguien )

– Elabora comida casera sana y saludable. Disponer de tiempo es un lujo.

– Encuentra aficiones y hobbies que llenen tu tiempo y te motiven.

Más consejos para ambas situaciones:

– No compres productos alimentarios contrarios a tu objetivo (chips, embutidos, refrescos, bollería, “palitos”, chocolates, salsas, chucherías, frutos secos con sal, helados…)

– Consume alimentos de proximidad y de temporada.

– No descartes de tu dieta ningún grupo de alimentos.

– En la despensa, ten arroz (integral preferiblemente), pasta, legumbres, aceite de oliva, aceitunas, especias.

– En el refrigerador: frutas y verduras, yogures, queso, huevos, leche, jamón york o pavo, algo de carne y pescado.

– En el congelador: carnes, pescados, platos caseros sobrantes de otras comidas (indispensables en días complicados por falta de tiempo)

Y antes de empezar, un último consejo:

Vacía la nevera y la despensa de todo aquello que no te va a ayudar a lograr este cambio de hábitos saludable.

Montse Alives

Técnica en dietética y nutrición

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