Machismo, hoy. Día de la Mujer

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machismoConocemos las cifras que evidencian la sustancial diferencia entre hombres y mujeres en nuestra sociedad. Pero hoy, Día Internacional de la Mujer, haremos una reflexión sobre el origen del machismo y los esquemas mentales que lo perpetúan.

¿Os acordáis de las batas azules y rosas?, ¿de las escuelas distintas para niños y niñas, donde el nivel intelectual era superior para ellos y a nosotras, además de las asignaturas obligatorias, se nos preparaba para ser competentes en puestos de trabajo orientados a fines sociales, y fundamentalmente a ser buenas esposas y madres?

Sólo una minoría de mujeres podía y/o quería proseguir sus estudios, situación que afortunadamente ha cambiado mucho en la actualidad, pues son las chicas las que llenan las aulas universitarias desde hace décadas.

Pese a estos cambios y a muchos otros, la mentalidad y los logros vanguardistas parece que se esfuman en la vida real y no permiten que los roles de hombres y mujeres sean realmente equitativos.

La razón la encontramos en los esquemas mentales, que perpetúan el mismo modelo machista, pero camuflado y maquillado, lo que lo hace más difícil de erradicar.

Esquemas mentales del machismo

Las creencias o esquemas mentales nos mueven a pensar de una determinada manera, a tener unos valores colectivos que hacemos personales y a estar motivados/as hacia roles y profesiones determinadas que confieren un sentido a nuestra vida.

Pues bien, para combatir el machismo no sólo es preciso adoptar medidas igualitarias, sino también cambiar esos esquemas compartidos y fomentados por una sociedad machista. Y mientras no estemos libres de la contaminación mental de este viejo paradigma no podremos combatir realmente el machismo, seamos mujeres u hombres.

A continuación te detallaré ciertos esquemas mentales sobre ti, los demás y el mundo que tal vez te están afectando. ¿Te identificas con algunos de ellos?

Sobre ti

  • Soy madre por encima de todo, por tanto debería dedicarme a tener familia y a cuidar de ella.
  • Soy el sexo débil, necesito a un hombre que me ayude porque sola no puedo.
  • Soy fea, no encontraré pareja o un trabajo en una empresa.
  • Soy mayor e invisible, no puedo competir con las jóvenes. No soporto cumplir años y me entristezco.
  • Soy abuela. Si no cuido de mis nietos, no sé cuál es mi misión en la vida.

Sobre los demás

  • Mi familia me necesita, si no estoy por ellos no podrán desarrollarse para que las cosas les vayan bien.
  • Me rechazarán si no estoy y/o soy guapa.
  • Me dejarán de querer si no hago lo que se espera que haga.

Sobre el mundo

  • Es distinto para hombres y mujeres. No hay solución.
  • El embarazo, salvo casos excepcionales, no es una enfermedad y sólo dura 9 meses. Sí, claro, estarás pensando que llevar al retoño y parir lo hacemos nosotras. ¡Pues, claro. Igual que la lactancia! ¿Pero acaso es una penalización? ¿No se podría legislar para favorecer a la mujer que lleva a un hijo y contribuye a perpetuar nuestra cultura?
  • Respecto a la menopausia, nos venden la idea de que es una etapa en la que ya estás descatalogada porque te irritas, te sofocas, te deprimes, no duermes bien y además te queda poco para las pérdidas de orina… ¡Qué rabia me da cuando veo anuncios en los que publicitan compresas para evitarlo, en lugar de advertirnos de ejercitar la musculatura para su prevención!

Queridas mujeres, todo está en el cerebro y tanto la maternidad como la post maternidad, la menopausia y cualquier momento en la vida es genial si nos ocupamos de cuidarnos y cambiamos estas y otras creencias incapacitantes que nos hacen ser más vulnerables.

machismo¿Quién fomenta el machismo?

Las creencias las aprendemos, nos las inculcan, nos las graban a fuego desde la cuna, se fomentan y mantienen en las familias de origen, inmersas en la sociedad machista.

Cualquier entidad, institución civil o religiosa, y estructura política que con su ideología fomenta la desigualdad de género, o permite la mano gratis y barata de la mujer al cuidado de los demás (principalmente anciano/as, discapacitado/as, hijos/as pequeños/as, etc.) es culpable si no actúa. Mientras haya mujeres que desempeñen estos roles en aras de la recompensa divina, la familia, la bondad, el sacrificio…las arcas públicas se ahorran un dineral.

La base del iceberg

La sociedad estructuralmente machista se cimenta en ciertas escuelas “rancias” que a través de la educación intentan perpetuar un modelo que no se sostiene y de algún modo preparan el caldo  de cultivo de la violencia de género y la privación de la independencia económica de muchas mujeres.

Problemas menos graves, pero no menos importantes por su repercusión a largo plazo, son los trabajos a tiempo parcial para las mujeres, menos remunerados, y la obligación indirecta del cuidado de las personas dependientes.

Pero a las mujeres no nos conviene seguir así. Mientras pensemos de este modo, damos de comer al monstruo que nos devora y nos sentiremos culpables si los imitamos a ellos, trabajamos fuera y además seguimos con el peso de lo demás.

Me gustaría dirigirme a ti mujer, si:

  • Te quedas en casa porque tu pareja tiene un puesto de trabajo muy bien remunerado y valorado…y consideras que tus hijos/as han de estar con alguno de los dos, renunciando a tus proyectos personales.
  • Trabajas fuera y dentro, compaginando tus competencias laborales con el cuidado de tus hijos/as.
  • No has podido hacer realidad tus sueños porque has tenido o tienes que cuidar a tus mayores, o quizá a algún otro dependiente; o bien, los cuidas sin dejar de trabajar fuera y haces lo imposible por llegar a todo.
  • Tienes que luchar como una leona para conservar ese puesto de responsabilidad que no te permite vivir casi nada más.
  • Te sientes mal cuando sigues sin “casarte” y “sin hijos” y te dicen: “¡A tu edad…!”
  • No te contratan porque estás embarazada, arrugada, demasiado gorda, o demasiado flaca…
  • Acudes a un trabajo que no te gusta y te sientes explotada.
  • Te “miran mal” por salir con quien quieres cuando quieres.
  • Soportas el desprecio y la violencia en silencio.
  • Te encuentras en otra situación de desigualdad que no haya mencionado.

Sociedades más avanzadas contribuyen a la igualdad, fomentando:

  • Una educación igualitaria, conocedora de las diferencias biológicas, pero no mentales, motivacionales, ni intelectuales.
  • Las bajas por maternidad tanto en mujeres como en hombres.
  • Las reducciones de jornada laboral en ambos sexos.
  • Puestos de responsabilidad en empresas e instituciones.
  • Co-responsabilidad con relación a la educación de los hijos, no sólo en las etapas infantiles.
  • Libertad para vivir sola o con otra mujer sin ser estigmatizada.
  • Igualdad de sueldos.
  • Igualdad de pensiones.
  • Cuidado de los más vulnerables remunerado o subvencionado por el gobierno.

¿Qué ayudaría al cambio?

Una educación que fomente individuos pensantes, libres y no nos quiera encorsetadas, sumisas, inútiles, u mujeres objeto. No es cuestión de política solamente. Mientras velan por nuestros derechos desde altos estamentos, responsabilicémonos todos y todas para no perpetuar un modelo obsoleto. Demos la oportunidad a nuestros hijos, maridos, parejas, jefes, de estar más tiempo con los hijos/as. No monopolicemos el disfrute de ellos y permitámosles estar y compartir. Al mismo tiempo, dejemos que aprendan nuestros hijos varones los roles dirigidos hasta ahora sólo a las niñas.

Necesitamos más amor propio, más capacidad de decisión para que apostemos en cada momento de nuestra vida por lo que consideremos prioritario y oportuno. Seamos hijas, madres, abuelas, tías, amigas, compañeras…porque somos ¡mujeres!

No nos engañemos, el tiempo pasa rápido y no vuelve. Tenemos motivo para contagiar, compartir, mover el corazón de todas a vivir con plenitud el regalo de ser persona. Tanto hombres como mujeres, diferentes en lo biológico pero iguales en esencia, nos complementamos. Podemos darnos y dar respeto con reciprocidad.

Sigamos luchando incansablemente para educar y cuidar con corresponsabilidad a esos seres queridos dependientes y exigir a nuestros políticos que fomenten horarios flexibles que garanticen un reparto equitativo que nos permita elegir tanto a hombres como a mujeres.

Gracias a todas y a cada una de aquellas grandes mujeres que nos precedieron y por las que en la actualidad rompen moldes, podemos andar con un paso más firme, sin la venda que cubre nuestra sociedad y conseguir lo que muchas mujeres no pudieron o no pueden disfrutar.

Teresa Morali Ferre. Psicólogo online

Teresa Morali

Especialista en Psicología clínica Col. 4682 Copc

Psicólogo Online

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