Un padre que educa a su hijo

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Un padre que educa a su hijoSoy un padre que educa a su hijo. En los últimos 18 meses he realizado infinidad de actividades con mi hijo todas las tardes de lunes a viernes. Hemos ido a clases de música, a escuchar cuentos, al parque, a la biblioteca, a pasear por la playa, a hacer recados, al mercado, a la farmacia, a la pediatra, etc.

Durante estos 18 meses he observado que en el 90% o 95% de los casos en los que nos hemos encontrado con otros niños, éstos iban acompañados por sus madres. En varias ocasiones he hablado con ellas y en todos los casos trabajaban (también en las tareas domésticas, claro está). Algunas eran autónomas, otras hacían jornada intensiva, otras libraban algunas tardes, otras tenían horarios flexibles. Y casi siempre habían sido ellas mismas las que habían luchado por tener estos horarios laborales: negociando, forzando, intercambiando o sacrificando sus tareas laborales, sus condiciones salariales, sus destinos, ubicaciones, ámbitos profesionales, etc. Algunas, incluso, habían abandonado su profesión para trabajar en otra actividad menos relacionada con su formación o con sus gustos y preferencias, pero que permitía unos horarios laborales que encajaban mejor con sus prioridades. Y ¿cuáles eran estas “prioridades” a las que se referían?: estas prioridades eran estar el máximo tiempo posible con sus hijos e hijas. El máximo tiempo posible en términos generales, pero en el caso al que ahora me refiero, especialmente durante las tardes de los días laborables.

En el caso de los padres, cuando he tenido ocasión de hablar con alguno, me he encontrado con respuestas del tipo: “Es que éste es mi horario”, “yo ahora no puedo pedir un cambio”, “no me interesa hacerlo desde un punto de vista profesional”, “me gusta mi trabajo”, “yo aporto un sueldo muy importante a la familia”, o “por la noche (¿por la noche?) y los fines de semana yo también me encargo de las niños”.

Me he preguntado si mi entorno podía ser único o excepcional y he decidido hablar con amigos y amigas que también tienen hijos/as, para averiguar si ellos habían vivido situaciones distintas. Pero he comprobado que esto no era así, al confirmarme que los niños y niñas que conocían iban acompañados todas las tardes entre semana por sus madres. Para acabar de comprobar que mi experiencia no había sido algo inusual, el pasado fin de semana, por puro azar, escuché una noticia en TV3 que indicaba, con datos contrastados, que en el último año cerca de 400.000 mujeres en Cataluña habían pedido un cambio de horario, jornada o trabajo para pasar más tiempo con sus hijos e hijas y que en el caso de los hombres, esta cifra no superaba los 25.000.

En el último año cerca de 400.000 mujeres en Cataluña han pedido un cambio de horario, jornada o trabajo para pasar más tiempo con sus hijos e hijas, y en el caso de los hombres, esta cifra no supera los 25.000

También podría hablar, desde de mi conocimiento y experiencia personal, acerca de cuál es la dedicación -en tiempo y tipología- de cada uno de los progenitores cuando ambos coinciden al mismo tiempo con sus hijos; ¿quién pasa más tiempo con ellos?, ¿quién les prepara la comida y se la da?, ¿quién les viste?, ¿quién se informa y “se forma” más al respecto?, ¿quién lee libros, ve programas, documentales, va a conferencias, a charlas, o formaciones relativas a la educación, la salud y el cuidado de los hijos?

No voy a entrar en cuestiones de quién dedica más tiempo a las tareas del hogar que no tienen relación directa, pero sí indirecta, con el cuidado de los hijos – comida de los progenitores, colada, platos, limpieza del hogar, compras, administración del dinero, y un largo etcétera- Tampoco voy a entrar en otro tipo de desigualdades, tales como la diferencia salarial, la desigualdad en el reparto de las funciones laborales y adjudicación de cargos de responsabilidad profesional, etc. Y tampoco voy a entrar en el gravísimo tema de la violencia machista, básicamente porque hay ámbitos donde los expertos y expertas pueden aportar estudios y datos mucho más exhaustivos y completos que yo. Por otra parte, mi prioridad al redactar este escrito era relatar mi propia experiencia personal y centrarme en el papel de los padres (“padres” en masculino) en un aspecto tan importante y del que se habla tan poco como es la educación y el cuidado de hijos e hijas en el horario post escolar.

Bernat Feliu

Bernat Feliu Roig

Licenciado en Ciencias Políticas por la UAB, trabaja en el sector educativo y en movimientos sociales y culturales. Autor del libro “El acto” (2008)

Psicólogo online. Logopeda online. Pedagogo online. Abogado de familia online

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