Mejora la alimentación de tus hijos

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Mejora la alimentación de tus hijos
Mejora la alimentación de tus hijos

En muchas ocasiones atiendo a familias preocupadas por la alimentación de sus hijos, ante la duda de si les están aportando los nutrientes necesarios para su correcto desarrollo físico y psíquico.

Lo niños deben hacer entre 5 y 6 comidas a lo largo del día: el desayuno en casa, un segundo desayuno en la escuela, la comida, la merienda y la cena. Se recomienda un lácteo antes de acostarse. De esta manera, equilibraremos los volúmenes de comida y distribuiremos la energía de forma correcta.

El desayuno debe constar de leche o derivados, pan o cereales, y fruta. En el segundo desayuno es más practico el clásico bocadillo.

Tendremos en cuenta la variedad y el consumo de todos los grupos alimentarios: lácteos, cereales y farináceos, fruta, fruta seca, verdura, legumbres, carnes, pescados, huevos, aceite de oliva, agua… Y jamás excluiremos de su dieta ningún grupo de alimento, si no es por prescripción médica. En edad de crecimiento no es aconsejable decidir que nuestros hijos dejen de comer por ejemplo carnes, porque los adultos sean vegetarianos, o excluir el gluten o la lactosa por opinión o sugestión sin base científica.

Mejora la alimentación de tus hijos

– Fruta fresca, de temporada y proximidad. Si la cortamos a trocitos pequeños y aprovechamos sus colores les resultará mucho más atractiva.

– Verduras y hortalizas. Hay niños a los que no les gustan las verduras. En este caso, las camuflaremos en croquetas, o en purés de patata de colores, con zanahoria (naranja), brócoli (verde claro), tomate (rojo), etc. A los niños les atraen los colores y las formas. Un brócoli puede ser un árbol y unos tomatitos cherry, sus manzanas. Es divertido jugar y divertirse con ellos haciendo composiciones. El ejemplo de los adultos estimula a los hijos. Si ven que emplatamos unos espárragos trigueros y los colocamos en el centro de la mesa, es muy probable que se animen a probarlos.

– No olvides las legumbres, la fruta seca, los lácteos (leche, yogures, quesos)

– El pescado, las carnes y los huevos.

– El agua.

Los padres decidimos dónde, cuándo y qué comer; los niños tienen el derecho a decidir la cantidad.

No podemos obligar al niño a comer. Si no consume lo suficiente a la hora establecida y reclama en poco tiempo, tendrá que esperarse a la siguiente comida. Así se educará y normalizará su ingesta adecuadamente.

Reduciremos y moderaremos el consumo de golosinas, bebidas azucaradas y refrescos; bollería, pastelería, cremas de chocolate y alimentos precocinados o procesados.

Disfrutar de una buena mesa en familia, con tranquilidad y sin prisas, nos ayuda a comunicarnos mejor con nuestros hijos.

Montse Alives

Técnico en dietética y nutrición

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