Recuperar la comunicación con tu hijo adolescente

con No hay comentarios

Vas de aquí para allá, ocupándote de tus hijos y de un sinfín de quehaceres. Y de repente, un día te das cuenta de que esas charlas que tenías con tus “peques” mientras ibas en el coche, estabais en el baño, en la cocina, o en otros lugares “poderosos”, se han esfumado… ¿Quieres recuperar la comunicación con tu hijo adolescente?

La adolescencia es una etapa con mucha variabilidad, entre y dentro de las familias. Los hijos están en un proceso de cambio y de descubrimiento y los padres no somos perfectos, por lo que, dependiendo del tipo de comunicación que hayamos potenciado durante la infancia, nos será más o menos llevadera.

¿Qué ha ocurrido?

Tus hijos han llegado a un período en el que tú ya no eres su referente. En esta etapa están influenciados por su grupo de iguales y admiran más a los bloggers de Youtube que a ti. Hablan y comentan sus problemas con sus colegas sin ningún problema y a ti te dejan de lado, sin explicarte lo que tanto esperas y quieres saber.

Si tenías una comunicación eficiente con tus hijos en la infancia, tan solo has de seguir esforzándote por hacerlo lo mejor posible para conseguir una buena relación y ayuda. Si lo has hecho un poco peor, tendrás que armarte de paciencia e implicarte aún más son el objetivo de no llegar a vivir como huéspedes bajo el mismo techo.

¿Cómo mejorar la comunicación con tu hijo adolescente?

  • Acepta los cambios en esta metamorfosis, son necesarios y adaptativos para ellos.
  • Escucha, escucha y escucha. Es clave que, cuando hablen, aunque sea poco, muestres una actitud con voluntad de escucha activa. La calidad es mejor que la cantidad.
  • Focaliza la atención en tu hijo adolescente para mostrarle tu interés.
  • Propicia un mayor contacto, mirándole a los ojos
  • Repite con otras palabras y brevemente lo que has entendido: “Así que te lo has pasado bien en…”
  • Detecta tus emociones de enfado o de rabia y, si son intensas, espera a dialogar en otro momento.
  • Valida sus emociones y sentimientos: “Entiendo cómo te sientes…”
  • Incita a que busque una solución y aprenda a negociar: “¿Cómo podríamos resolver esto? ¿Se te ocurre una manera mejor…?” Mantén un equilibrio entre control y autonomía.

¿Qué no debo hacer?

  • Interrogar: “¿Dónde has estado?, ¿Con quién?, ¿Por qué…?
  • Sermonear: “Cuando yo tenía tu edad…”, “Antes no había estos problemas…”
  • Juzgar: “Esto no puede ser…” “¡Cómo has podido…!” “¿Crees que es normal que…?”
  • Etiquetar, menospreciar, insultar, comparar, criticar: “Eres un torpe, tonto…”, “Tu hermano sí que…”

Si tu objetivo es potenciar el diálogo, conocer sus intereses y que se rodeen de un ambiente positivo, ocúpate de cuidar la comunicación, tanto la verbal como tu lenguaje corporal. Un estilo autoritario e impositivo que utilice amenazas, sarcasmos, con poca efectividad y afectividad, te alejará de conseguirlo.

Por un lado, es importante que muestres una actitud de acercamiento, afecto, buena información y regulación emocional. Por otro, que abandones la intolerancia, la fuerza y las excesivas “dosis de razón”. Esta fórmula te ayudará a recuperar o a mantener la comunicación, y a evitar que tu casa se convierta en un campo de batalla, o en un cementerio.

Ten presente que los valores que tus hijos han aprendido de pequeños no han desaparecido. Si sabes llevarlo bien, vendrá a ti más de lo que imaginas. Cuando más lo necesiten, buscarán a un padre y a una madre receptivos y comprensivos que estén dispuestos a escucharles y a aconsejarles.

Teresa Morali. Psicólogo online

Teresa Morali

Especialista en Psicología clínica Col. 4682 Copc

Psicólogo especializado en adolescentes

Dejar un comentario