Alcanza tus ilusiones

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En estas fechas abundan los post que nos animan a emprender la rutina del nuevo curso con energía, dando por supuesto que finaliza lo bueno y comienza lo arduo. Nada más lejos de mi intención. Cada uno sabe cómo ha pasado el verano y no me atrevo a generalizar. Tras las vacaciones, lo cierto es que los niños por fin regresan al colegio y de nuevo tenemos que cargar las pilas para alcanzar las ilusiones y enfrentarnos a muchos momentos de estrés y de presión, sea cual sea nuestra actividad.

Tanto si eres trabajador/a por cuenta ajena, como empresario/a o autónomo/a, o estás en situación “disponible” (no me gusta el término “parado”), hoy es un buen momento para afilar la sierra y  enfocarte en lo que deseas. Digo “deseas”, no “necesitas”, porque desear y no necesitar es muy recomendable. La razón es que cuando deseas, encargas que pueda hacerse realidad esa ilusión, idea u objetivo y facilitas considerablemente las oportunidades.

De la idea a la realización, existe el peligro de la procrastrinación, o el “ya lo haré”, de modo que para ser realmente efectivo/a, no te impongas un objetivo que no te sirva para crecer como persona y ser feliz. Focalízate en lo que te gusta y sea viable, no en un sueño irrealizable que no se ajuste a ti. No te sientas culpable si no has logrado tu propósito; en todo caso, asume la responsabilidad y planifica bien la estrategia.

Es clave atender tus emociones y observar todo lo que te afecta en el presente para determinar qué desea eliminar, modificar  o aumentar para alcanzar tus objetivos.

Estrategias para enfocar tus ilusiones:

  1. Tómate un tiempo para estar solo/a. No hace falta mucho. No se trata de cantidad de minutos u horas. Quizás necesites algunos momentos distribuidos en varios días en los que no te distraigas con otras actividades que requieran concentración o atención.
  2. Graba o apunta  tus deseos u objetivos de la forma que te resulte más cómoda (móvil, papel, ordenador…). Hazlo a modo de tormenta de ideas, no importa si te parecen absurdos o inalcanzables. Puedes mezclar objetivos, ideas, deseos de todo tipo. Éstos han de ser específicos, cuantificables y concretos  (por ejemplo: mejorar la relación con mis padres, visitándolos “x”  veces al mes/semana; ser más asertivo con  una persona, aprendiendo a decirle que no; practicar un deporte o hacer esa actividad en concreto, fijando día y hora; pasar más tiempo con mi pareja, sin los niños, determinando fechas concretas… Para conseguirlo, estableceremos metas o planes de acción.
  3. Clasifícalos. Cuando detectes y hayas observado estos deseos, date un momento para ordenarlos. Se trata de realizar un primer esbozo y separarlos en tres categorías principales: Formación, Trabajo/profesión, y Personal.
  • En el apartado de Formación pondremos lo necesario para conseguir nuestras metas profesionales. (Estudios, aprendizajes y competencias necesarios de todo tipo, por ejemplo desde un curso de cocina hasta un doctorado)
  • En el de Trabajo o profesional anotaremos la situación laboral en la que estamos y en la que nos gustaría vernos a medio y largo plazo, desde los puestos o roles intermedios hasta llegar a lo que queremos en un futuro a largo plazo.
  • En el plano Personal empezaremos por nosotros. Contemplaremos todo aquello que deseamos y que está relacionado con nuestra autoestima, hábitos saludables, actividades o refuerzos que nos son agradables y queremos (por ejemplo: practicar un determinado deporte, aprender un idioma, permitirnos descansar alguna hora del día, etc.). Tendremos en cuenta también si debemos mejorar aspectos relacionados con nuestra manera de ser o funcionar, habilidades sociales, asertividad, control de la ira y si éstos favorecen o no la consecución de nuestros objetivos. Seguiremos por nuestra relación con las personas más significativas en el orden que prefiramos y lo que queremos mejorar en relación a éstas. Incluiremos las personas con quienes nos relacionamos (por ejemplo: defender nuestros derechos ante un vecino, colaboradores de trabajo/curso, etc.). En definitiva, todo aquello que nos enriquece y nos aporta satisfacción.

Para alcanzar tus ilusiones has de pensar, sentir y llevar a cabo acciones planificadas con método.

  1. Sepáralos en 3 etapas o plazos (corto, medio y largo plazo). Hay objetivos que requieren una preparación, un momento adecuado y reunir una serie de condiciones (por ejemplo, para alquilar un apartamento o comprarte un coche)

Cuantificar los objetivos en plazos nos permite comprobar si los vamos cumpliendo o no, si la estrategia ha contribuido a conseguirlos o es preciso cambiarla; o si hay que modificar el objetivo. Estos plazos varían de una persona a otra.

  • Corto plazo: Puede ir desde unos días o meses hasta un año. No es conveniente que sea superior.
  • Medio plazo: Desde algunos meses posteriores al corto plazo hasta algunos años.
  • Largo plazo: Cómo nos gustaría vernos en el futuro. Son nuestros sueños e ideales, probablemente los más importantes y complejos, que implican grandes decisiones y un trabajo previo. No es preciso ser muy concreto, pero sí aproximarse en la medida de lo posible.
  1. Introdúcelo en un registro. Ve pasando lo que tenías apuntado al registro que verás a continuación. No es necesario que lo hagas todo en un día. No tengas prisa. Es tu modo de vivir lo que está en juego, por lo que no escatimes en dedicarle el tiempo que necesites.
  2. Planifica una estrategia para los objetivos a corto plazo. Atiende lo más urgente y necesario que te permita llegar a los demás objetivos de medio y largo plazo. ¿Cómo lo haré?, ¿cuándo?, ¿sólo yo, o hay alguien más implicado?. Planifica fecha y días. Anótalo en tu agenda y cuando lo hayas hecho, refuérzate con algo que te guste.
  3. Tenlo a mano para añadir, modificar, refocalizar y revisar lo que vas consiguiendo.

Te sorprenderá comprobar que, una vez escritos, interiorizados y adecuados a objetivos realistas que dependen del empeño y el esfuerzo, alcanzas tus ilusiones de forma casi mágica.

Siempre estás a tiempo de enfocarte. Si te pones excusas, quizás tengas miedo al fracaso por alguna experiencia anterior, o te sientas inferior por tener personas que consideras brillantes a tu alrededor.

Cada uno de nosotros tiene puntos fuertes que ha de reconocer para potenciarlos. Es conveniente empeñarnos en algo que nos realmente nos apasione y se adecúe a nuestra personalidad, competencias, capacidades y aptitudes. Puedes elegir cuándo empiezas, sólo tú eres el protagonista de tu historia.

“Sólo cabe progresar cuando se piensa en grande, sólo es posible avanzar cuando se mira lejos” (José Ortega y Gasset)

Teresa Morali. Psicólogo online

Teresa Morali

Especialista en Psicología clínica Col. 4682 Copc

Psicólogo Online

 

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