¿Te desbordan tus emociones?

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¿Te desbordan tus emociones?La rabia, la tristeza y la ansiedad, el asco o la alegría son emociones básicas y universales. Y experimentarlas forma parte de la condición humana. Pero, ¿qué ocurre cuando vives las emociones de forma excesivamente intensa y con mayor frecuencia de la que deseas? Si este es tu caso y sufres, por tanto, un déficit en la regulación emocional, el impacto que te produce en el día a día te impide sentir el bienestar necesario para ser feliz y conseguir tus metas.

Si observas que el estrés diario te afecta especialmente, sueles escapar de algunas situaciones que no te gustan, te levantas y te vas cuando alguien insiste en hablar de algún tema que te incomoda, das vueltas a las preocupaciones una y otra vez, o andas sumergido/a en una actividad frenética y, cuando paras o estás solo/a, te sientes mal, es probable que te desborden las emociones que estás sintiendo, aunque no seas consciente de ello.

La “mente sabia” es la que te aporta mayor bienestar y felicidad, porque combina la razón con la emoción.

 ¿Qué hacer?

En primer lugar, analiza si te sucede a menudo y comprueba si el modo como afrontas los acontecimientos no te satisface. En segundo lugar, revisa si dispones de estrategias adecuadas para responder a este malestar emocional y si tu forma de actuar es desadaptativa; es decir, si te causa mayores inconvenientes, como, por ejemplo, fuertes discusiones en las relaciones, bajo rendimiento en el trabajo o estudios, compras compulsivas, etc.

¿Cómo cambiar?

Regular las emociones es posible, aprendiendo estrategias adecuadas que te permitan modular la intensidad y la duración de las emociones negativas y, con ello, conseguir tus metas personales. Esto, por supuesto, no significa que dejes de sentir emociones, negativas o positivas, ya que estás diseñado para percibirlas y sería “misión imposible”.

¿Cómo conseguirlo?

Para que puedas llevar a cabo este cambio, es necesario adquirir conciencia del problema, comprender y aceptar tus emociones, sin escapar de ellas, ni evitarlas. Por tanto, es preciso entrenar en el desarrollo de habilidades de conciencia emocional.

Una conciencia que se centra en el presente

Con mucha frecuencia, nuestra mente anda pensando en lo que ya no existe (el pasado), o en lo que podría suceder (futuro), pero no se encuentra sincronizada con el aquí y el ahora. Cuando añoras el pasado, es más probable que estés depresivo. Cuando temes el futuro, probablemente tengas estados de ansiedad y desasosiego.

Con frecuencia, nuestra mente no se encuentra sincronizada con el aquí y el ahora.

Pensar con una mente racional, a priori, puede parecerte mejor que hacerlo de modo emocional, pero la mente que te aporta mayor bienestar y felicidad es la “mente sabia”; es decir, aquella que combina y equilibra la razón y la emoción. La una sin la otra te lleva a la disfuncionalidad y al sufrimiento. La racional, en un extremo, te impide sentir experiencias únicas e irrepetibles. La emocional en exceso es igualmente negativa, pues no te da paso a la objetividad ni a la lógica.

De este modo, para que adquirieras conciencia y tolerancia a las sensaciones corporales que aparecen sin pedir permiso y molestan, pero que forman parte de tus mecanismos de supervivencia, es preciso que aprendas y apliques estrategias adaptativas y de prevención de recaídas, así como tácticas que te enseñen a cuidar de ti mismo.

La cuestión no es dejar de ser emocional, ni de ir “encorsetado” con el afán de controlar tus emociones. El objetivo es encontrar un equilibrio que te permita sentir y, a la vez, ser capaz de tomar decisiones ante tus dudas (si es el caso de que te cuesta) o, por el contrario, que no te dejes llevar por la impulsividad.

Para cambiar, además de querer, es imprescindible saber cómo hacerlo.

Teresa Morali. Psicólogo online

Teresa Morali

Especialista en Psicología clínica Col. 4682 Copc

Psicólogo online

 

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