¿Cómo valorar las notas de los hijos?

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¿Cómo valorar las notas de los hijos?Hemos llegado al final del primer trimestre y con él, las temidas notas, que valoran a nuestro hijo en lo que se refiere al ámbito escolar. Ante esta evaluación, reaccionamos de diversas maneras, pero ¿son todas correctas?

En muchas ocasiones, los padres prestamos mayor atención a los valores numéricos o cuantitativos. Ésta no es una opción descartable. Sin embargo, es mucho más importante detenernos y leer las observaciones y los comentarios que proceden de cada área o de la tutoría.

Estas consideraciones, más allá de indicarnos el progreso realizado (o no), nos aportan muchísimos datos igual de importantes que la nota en sí, pero que harán referencia a aspectos fundamentales para su crecimiento y desarrollo como persona. Estos aspectos son la adquisición de hábitos, interacción entre iguales, grado de autonomía, atención, resolución de conflictos y relación con los educadores, entre muchos otros, que nos permiten hacernos una idea muy ajustada de cómo es nuestro hijo en el contexto escolar.

La función de las observaciones no sólo es valorar, sino también asegurar que las estrategias tienen continuidad en casa, con la familia.

De este modo, una vez tenemos el informe, es fundamental leerlo con nuestro hijo, haciendo hincapié en el refuerzo positivo de aquello bien logrado o resuelto, y buscar estrategias para alcanzar aquel objetivo que quizá no se logró.

¿Cómo valorar las notas de los hijos?No conviene centrarse exclusivamente en lo que “salió mal”, en las notas suspendidas, o en los comentarios negativos. Partimos de la base de que en todo informe siempre hay habilidades rescatables como positivas. Y a veces cuesta hacer esta valoración por el hecho de que aparecen en áreas artísticas, como música, visual y plástica; o bien en educación física.

Es fundamental leer el informe con nuestro hijo, haciendo hincapié en el refuerzo positivo de aquello bien logrado o resuelto, y buscar estrategias para alcanzar el objetivo que no se logró.

Sobra decir que en muchas familias, las buenas notas en estas materias (incluso excelentes) no parecen ser importantes y quedan relegadas a un segundo plano. Por ello, debemos ser capaces de valorar todas las áreas por igual, puesto que nuestro hijo puede tener dificultades en lenguas y ser un excelente artista, por poner un ejemplo.

Arrastramos un sistema educativo en el cual se potencian las áreas “fuertes” y se deja las demás en un segundo plano. Por suerte, hoy en día ya se viene demostrando que esta visión no es correcta y que la parte emocional, la sensibilidad, la empatía, el esfuerzo, la constancia en el trabajo, la resilencia, etc. son aspectos más que fundamentales en el desarrollo de la personalidad de nuestro hijo. En este sentido, el colegio no sólo transmite una serie de contenidos, también nos ayuda a crecer y a formarnos como personas.

La parte emocional, la sensibilidad, la empatía, el esfuerzo, la constancia en el trabajo y la resilencia son aspectos fundamentales en el desarrollo de la personalidad de nuestro hijo.

El abanico de aspectos curriculares y emocionales confluyen en unas afirmaciones que nosotros como padres deberemos tratar junto a ellos. Y esta premisa es válida para cualquier edad. Si valoramos la “llegada de las notas” como algo siempre recuperable estaremos garantizando un diálogo y un esfuerzo por mejorar.

Cómo valorar las notas:

  • El resultado de las notas no debe ser premiado con algo material; es preferible mostrar nuestra alegría y realizar alguna actividad que se desea desde hace tiempo.
  • No nos anticipemos ni “prometamos” regalos a condición de los aprobados. Estos condicionamientos pueden conseguir el estudio de un niño determinado pero será simplemente “un parche”. Una vez desaparecido el estímulo (el regalo), su entusiasmo decrecerá rápidamente.
  • Empezar la lectura de las notas y a valorar aquello que ya sabemos de antemano que tiene un resultado positivo.
  • No comparar nunca las notas de los hermanos entre sí.
  • Si hay alguna actitud mejorable, deberemos buscar una proporcional a dicha actitud, que la podamos sostener en el tiempo con firmeza, sin cambiar a la primera de cambio.
  • Las pautas que propongamos como padres deberán ser consensuadas de antemano para no caer en discrepancias frente al niño.
  • Comentar con el tutor/a la manera de ayudar a nuestro hijo, en función de los comentarios escritos.
  • No decir jamás palabras despectivas ante los resultados obtenidos, por muy disgustados que estemos.

Carme Pau

Pedagoga

Colegiada 1845

Pedagogía Online

 

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