Viajar en moto: cómo mejorar la seguridad

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Viajar en motoViajar en moto se ha convertido en una práctica cada vez más habitual en nuestra sociedad. El clima, la crisis, la rapidez en los desplazamientos, la facilidad para aparcar y, sobre todo, el coste económico, son las causas de que el uso de este medio de transporte crezca a un ritmo vertiginoso.

Pero, ¿podemos considerar que viajar en moto es una actividad de riesgo y que compromete la seguridad de quien la practica, o de terceras personas?

El peligro no está necesariamente en las cosas, sino en la manera en que se interactúa con ellas. Una moto no es peligrosa en sí misma, pero sí lo es conducir cuando el suelo está mojado, por poner un ejemplo. A diferencia del peligro, que se relaciona con la “probabilidad de daño” y es cuantificable, el riesgo tiene que ver con la posibilidad de que el daño ocurra y es, por tanto, una cuestión cualitativa.

Deseamos que viajar en moto comporte el mínimo riesgo posible, tanto para nosotros como para nuestros hijos, ya sean principiantes o no, conduzcan o vayan de paquete.

Podemos diferenciar dos tipos de motoristas: el perfil commuter y el perfil motard. El primero conduce su moto los días laborales, habitualmente por grandes vías, para trasladarse al trabajo o al centro de estudio, y sus colisiones suelen producirse con coches. El segundo conduce generalmente por carreteras secundarias y acostumbra a sufrir colisiones en solitario.

¿Qué conductas implican un alto riesgo en la conducción de una moto?

  • Circular en zig zag por la calzada.
  • No indicar que se va a realizar un giro.
  • Minimizar el riesgo en las intersecciones.
  • Avanzar cuando el semáforo aún está en rojo.
  • Exceso de velocidad, sobre todo en las curvas.
  • Saltarse el semáforo en ámbar.

Aunque parece obvio, no está de más que con nuestro ejemplo seamos un modelo a imitar para nuestros hijos. Las prisas y el priorizar otros temas también importantes y urgentes de la vida cotidiana nos pueden llevar a descuidar aspectos relevantes para la seguridad de la familia.

Viajar en moto: Cómo mejorar la seguridad

La moto y el equipo:

  • La antigüedad de tu moto. Si es antigua y no dispone de los nuevos sistemas de seguridad, has de tenerlo en cuenta en tu conducción o en la de tu hijo/a, y en las revisiones, puesto que desgraciadamente aún no existe un plan PIVE que te ayude a cambiarla.
  • El casco. Si tu casco no te ajusta bien, lo llevas desabrochado, no está homologado y dentro de los homologados no es integral, es conveniente cambiar las piezas (almohadillas interiores, visera, etc.) que se van alterando y con el tiempo pierden la capacidad de protección, dependiendo de su calidad .
  • Viste ropa protectora clara, y si te gusta el color oscuro ponte encima prendas reflectantes (mochila o chaleco).
  • Los guantes son un elemento al que no se le presta importancia y que también hay que tener en cuenta.

La persona:

  • Cómo te percibes. No percibimos de distinto modo en función de variables como la edad, el sexo, la actitud, la personalidad, o si estás bajo el efecto de sustancias tóxicas (además de las consideradas drogas, algunos medicamentos), etc. Tenemos un abanico de conducción que va desde actitudes muy temerosas hasta muy temerarias, en función de si sobrevaloramos o no nuestras aptitudes y si somos más o menos normativos.
  • Las aptitudes como la atención, la concentración, etc., son muy relevantes en una tarea compleja como conducir en moto, teniendo en cuenta diferentes variables: coches, peatones, lluvia, viento, etc. Las distracciones son una causa muy frecuente en la siniestralidad.
  • La responsabilidad del conductor/a y la persona que va de “paquete“. Si llevas a alguien detrás, puedes darle unas breves instrucciones para que colabore y no te desestabilice. También debes ocuparte de que vaya adecuadamente equipado/a. El acompañante ha de implicarse en este cuidado de forma activa y no ser un mero “bulto” que va detrás.
  • El estado de ánimo. Si estás eufórico, disgustado o triste, tu atención está focalizada principalmente en tus pensamientos, aunque no te des cuenta. Mientras estés conduciendo, céntrate en la tarea compleja de conducir. Ten en cuenta que tanto las emociones negativas como las positivas nos pueden distraer.
  • La habilidad, la pericia y la experiencia en la conducción de la moto. La experiencia es un grado, aunque el exceso de confianza puede hacernos minimizar el riesgo.

Evidentemente, el estado de las vías y la infraestructura no es responsabilidad tuya, sino de las instituciones, pero sí lo es adecuar tu conducción a las vías que no se encuentran en buenas condiciones.

Algunas conclusiones:

  • Excepto en un bajo porcentaje debido al azar, la mayor parte de los incidentes se podrían evitar porque son consecuencia de fallos de la persona. Por ejemplo, evita circular detrás de los camiones que impiden la visibilidad y ponte en un lugar en que no estés en el ángulo muerto para el vehículo que tienes delante, etc.
  • La responsabilidad del autocuidado. Si vas en moto por ciudad o carretera, recuerda que la responsabilidad de tu seguridad es tuya. Si llevas en moto a un niño, ten en cuenta que la edad legal es de 12 años. En caso de sea tu hijo, lo puedes llevar a partir de los 7 años.
  • Ofrece a tu hijo/a un buen equipo y formación. A veces hacemos regalos superfluos y en cambio no caemos en los regalos relacionados con la seguridad.
  • La percepción del riesgo. Es muy diferente el riesgo objetivo del percibido. Si no percibo el riesgo, no tomo precauciones y aumento la probabilidad de sufrir un siniestro. Para prevenir el riesgo de accidentes debes anticiparte y valorar adecuadamente las condiciones personales y ambientales.
  • Evita imitar a los pilotos de carreras. Si te apetece conducir como en un circuito, plantéate que en tu “pista” hay obstáculos y muchas más interferencias. Los pilotos de carreras están absolutamente concentrados en la tarea y por tanto menos distraídos, son conscientes del riesgo y lo previenen.
  • No es la moto, sino cómo la llevas, en qué estado la mantienes, en qué condiciones vas, qué habilidad tienes, así como la experiencia en la conducción de esta modalidad. ¿De qué sirve que se promuevan fórums, jornadas, nuevas normativas, campañas de publicidad, etc., si tú no eres el principal protagonista de este cuidado? Y no digamos ya de la persona que llevas atrás. Por todo ello piensa que en un segundo puede cambiar tu vida, la de tu hijo/a o la de la persona que llevas detrás.

Te dejo estos virales de “Circula Seguro” con consejos útiles sobre lo que no debes haces y se ve en la red.

Teresa Morali. Psicólogo online

Teresa Morali

Especialista en Psicología clínica Col. 4682 Copc

Psicólogo online. Logopeda online. Pedagogo online. Abogado de familia online

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